domingo, 23 de febrero de 2014

“LA TRABAJADORA”: Último e interesante libro escrito por alguien que se parece a Elvira Navarro.

“Lo que hay en mi novela es un personaje basado en mí, pero no soy yo. Ni lo que he contado es exacto”

Elvira / Elisa traza un recorrido atemporal sobre un territorio desmadejado de su vida, en el borde desarticulado de la gran ciudad donde vive y comparte momentos y situaciones con necesarios personajes similares. Los mapas para guiarse en ese espacio doblemente lánguido no sirven. Los medicamentos ni los medicándoos tampoco. Sólo el transcurrir del tiempo deja posible la esperanza. Pero el tiempo no pasa, por pura repetición.
Los mapas aleatorios de Susana son ese reflejo, una metáfora. Elisa y Susana son aparentemente diferentes, pero en el fondo se comparten, como Dr. Jeckill y Mr. Hide. Por eso se quieren, por eso se enfrentan o se rechazan, y también se imitan. Ambas, como todos nosotros en iguales tiempos, buscan, esperan y padecen el desafecto laboral y otras circunstancias.
Recuerdo al personaje narrador de “La ciudad feliz”, anterior libro de la escritora, muchacha post adolescente que transita de su barrio a otro buscando transgredir las fronteras, encontrando a un ser asocial para comprenderlo y apoyarlo. Y “La Trabajadora” parece seguir deambulando por ese camino, por ese descubrimiento de espacios urbanos y personajes apartados, periféricos, de vidas complejas y destartaladas.
No me creo demasiado la forma de hablar de Susana cuando la historia comienza con su relato testimoniado por Elisa/Elvira. No caza con su descripción cultural que vamos poco a poco conociendo. Tampoco caza con su tamaño, sus ansias devoradoras, ni sus necesidades eróticas. Suena más a otra escritora hablando de lo suyo, como si fuera el alter ego de la narradora, quizás ese Dr. Jeckill. Las dos hablan muy parecido, con la diferencia en Susana de sus prisas ansiosas y locuras ordenadas. Elisa/Elvira lo confiesa en página 95: “Me obsesioné por dejar clara la manera en que estaba construido. Tuve miedo de la cercanía de mi voz, que había puesto entre paréntesis, con la del personaje de Susana al releerlo, especulé que no era fruto de una incapacidad, sino de una evidencia”
Tampoco suena a enano guerrero el que responde al aviso. ¿Qué sucede, son acaso todos ellos educados en la UNI, de buena o media familia? Por eso pienso que la Elisa es la más natural de todos ellos, verdadera como personaje, verdadera como narradora. Nos enteramos al final del libro, cuando se va confesando en finales con el psico que la atiende.
La narradora/escritora nos despista con algunos errores geográficos, calles que no existen –al menos en mis guías madrileñas-. O, por ejemplo, desde la supuesta buhardilla que ocupaba Susana cuando buscaba el amor oscuro, antes de alquilarse en lo de Elisa, no se ven los paisajes que se describen. En casi similar lugar y buhardilla residió, pocos años, una amiga exilada argentina. Ni ella, ni mi mujer, ni yo, éramos capaces de ver nada más allá de los techos vecinos.
 
Las dos buscan algo que suceda, aunque sucedan pequeñeces, así que parece que ambas no consiguen que acontezca algo más interesante, y así la narración, al principio, se mueve sobre la monotonía intemporal, repetida.
Lo más destacable de esta historia es, sin embargo, la forma en la que está descrita, dibujando la ambigüedad vital de la inquilina, su inquietud, sus necesarias costumbres y dependencias, que terminan por transmitirse a la propia casera.
Todo se enlaza en la sucesión de diversos temas que imprimen la vida de estas dos muchachas: El trabajo, los gastos necesarios para mantenerse, la vida de esa inquilina, la autocrítica de la protagonista/narradora. Todo suena a normal, pero siempre atado por la pulcritud ortográfica y la excelente redacción del texto. Se denota a través de ello inquietud, aceleración, disgusto vital. Gran parte del relato que hace la narradora/protagonista son las propias vivencias de la autora. Su valentía en los recorridos nocturnos –ex cárcel de Carabanchel, y los desconocidos rincones del barrio-, lo que, insistimos, nos recuerda a aquella muchacha adolescente de ”La Ciudad Feliz”, incluidas las estrategias de algunos ensayistas para utilizar falsas referencias y cimentar teorías imposibles, aparte de que las descripciones geográficas sean excelentes. A veces, pareciera que la escritora mezclase datos madrileños con los de otros lugares por ella conocidos, así como de localizaciones residenciales populares:”Proyectos fracasados de vivienda social en unos reglamentarios kilómetros de la línea de costa”.
La calle, para Elvira Navarro, sigue siendo una metáfora, igual que en “La Ciudad Feliz”, un lugar donde se pueda vivir y completar/entender a los otros. De allí o hacia allí, deriva su antigua costumbre de recorrer la ciudad, y estar así mejor fuera que dentro de casa.
Es probable que Elvira Navarro nos quiera argumenta que ha corregido tantos libros a cambio de poco, que ahora sigue corrigiendo afanosamente los textos de sus alumnos, o de otros libros por encargo, pero realmente parece desear que los libros los corrijan sus propios autores, y que esa sacrificada profesión desaparezca.
 
Norberto Spagnuolo di Nunzio
Alumno de Elvira Navarro / febrero de 2014
 
EPÍLOGO: Si yo fuera productor o director de cine no dudaría en tratar de conseguir los derechos de esta novela para hacer una buena película española. No sé si a la autora se le habrá ocurrido, y por eso ha plantado la confesión de Susana y la despistada escucha de Elisa al principio. Esa sola escena se lo merece. Claro que después  habría que saber contar el resto al mismo nivel, porque hay otras tantas de igual calidad. Pero el arranque, es el arranque.

www.arteqdarte.blogspot.com
 


miércoles, 16 de octubre de 2013

A EDUARDO MIGNOGNA, SIETE AÑOS DESPUÉS DE....

....su muerte, acaecida el 6 de octubre de 2006 en plena capacidad creadora, a punto de rodar la que sería su última película "LA SEÑAL", realizada en ausencia por su amigo, actor y colaborador Ricardo Darín con el apoyo de la viuda del escritor, Doña Graciela Aguirre.
Eduardo Mignogna era, fue, casi siempre, un tipo divertido, herencia de sus padres, y de la familia tronco de origen italiano procedente de la provincia centroitaliana de L'Aquila, región de los Abruzzos, país de Campobsaso, hace pocos años sacudida por un terrible terremoto cuyas heridas aún no han acabado de cicatrizar, y que, entre otras cosas, destruyó parcialmente la histórica fortaleza fundada por el duque de Alba, de donde se supone, deduce, que partió el apellido genérico de mi propia raíz paterna.
Por ahí andaba pues nuestro parentezco, consolidado luego en los ambientes inmigrantes de Buenos Aires, donde ya se sabe las familias se reunían, acudían a bailes, se conocían, y terminaban por anudar nuevas relaciones, matrimonios  incluídos.
Eduardo Mignogna fue un tipo muy seductor, quizás por ese carácter alegre heredado principalmente de sus padres, siempre cariñosos, divertidos, ocurrentes. Además era un tipo atractivo, bien formado, tarea que completó haciendo deportes en el mismo club donde yo asistía desde los cuatro años amparado en la figura de mi padre y junto a mi hermana mayor. Eduardo terminó por entrar en el equipo de infantiles de baloncesto junto conmigo, participando ambos durante años, hasta llegar a jugar como suplentes en el equipo de primera división, muy famoso y celebrado por aquél entonces, tanto que en el campeonato del mundo de baloncesto, celebrado en Buenos Aires, el equipo argentino estaba básicamente integrado por los jugadores del primer equipo de nuestro club, y llegó a ser el ganador del campeonato.
Eduardo era además un tipo vehemente sin exagerar en sus apasionamientos, recurriendo siempre a su capacidad de convencimiento, a su simpatía, y a su firmes maneras de sostener sus ideas y razonamientos, siempre muy claros y coherentes. Eso fue también gran parte de su calidad y condiciones de escritor de historias siempre sociales, y al principio además muy políticas, pero manteniendo el aire de su calidad humana en relación a los personajes que creaba.
Cuando andábamos por los iniciales veinte años, nos dimos a pergeñar de común acuerdo el viaje que nos traería a Europa, y particularmente, merced a una beca de prácticas en arquitectura que me otorgó un instituto privado argentino, sin saber ambos que tal viaje cambiaría para siempre nuestros dos destinos, y nos abriría de par en par las puertas de un mayor conocimiento sobre el mundo, la historia, y las gentes.
El ha sido siempre para mí un modelo que nunca pude imitar, salvo momentos pasajeros, dado que mi carácter siempre fue mucho más nebuloso aunque no trágico, más bien melancólico, pensativo, concentrado.
Han pasado siete años, y sigo deseando que estos recuerdos y su estar entre nosotros nunca me abandonen.

Norberto Spagnuolo di Nunzio

jueves, 3 de octubre de 2013

LA MIRADA DÚPLICE / Reflexiones machadianas


            ¿Verdad o fé, cúal nos hará libres? Parafraseando a Machado, una de las dos cuestiones nos helará el corazón. La cundalini, en tanto doble serpiente reptante, porta o conduce las dos energías enroscadas sobre la columna, la femenina y la masculina, el Yin y el Yan. ¿Somos dúplices, o simplemente duales? El rostro único partido, diverso, que se descubre en las fotos, en el espejo,  nos advierte de esta ambivalencia. ¿Y la mirada?

            Un divulgador de enseñanzas y saberes orientalistas habla de que también cada ojo mira, ve, con distintas motivaciones o necesidades, es decir con dos sentidos. El racional a través del ojo derecho, masculino, mirada fría y analítica, calculadora, prospectiva. El intuitivo por el ojo izquierdo, femenino, el del amor y lo sensible. ¿Pero no somos así para cada reacción? Es decir, ¿no estamos partidos, o conjuntados, en esas mitades duales que nos habitan en forma de cromosomas, células femeninas, las de mamá, y masculinas, las de papá, y que unas dominan a las otras o estan en mayor proporción por selección o definición natural de sexo? Dos necesidades, dos expresiones, dos configuraciones, dos formas de relacionarnos con el entorno y los otros, que deben coincidir, sumarse, complementarse, pero que normalmente se enfrentan, se oponen, y una domina a la otra. El amor y la razón.

            Dice el divulgador, nuestro sabio si quereis, que hay que usar, voluntariamente, la forma del amor, o al menos comenzar por ella. El sabio divulgador cree recordar, dice que dejó dicho Antonio Machado: "El ojo que tú ves / no es ojo porque te vea, / es ojo porque tú lo ves"

            Pero lo que de verdad dijo don Antonio, en sus conocidos Proverbios y Cantares, viene a  comenzar por: "Ojos que a la luz se abrieron / un día para, después, / ciegos tornar a la tierra / hartos de mirar sin ver". Y sigue una larga elaboración del concepto, de la idea, que el poeta va poco a poco ajustando en sucesivos trabajos. Por ejemplo, entre los dedicados a Ortega y Gasset (I), continuá el mensaje con: "El ojo que ves no es / ojo porque tú lo veas; / es ojo porque te ve". Aclarando, en los mismos Proverbios y Cantares (XXXVI): "No es el Yo fundamental / eso que busca el poeta / sino el Tú esencial". Para explayarse, en el XXXIX, con el tema de la mirada: "Busca en tu prójimo espejo; / pero no para afeitarte, / ni para tenirte el pelo" . Finalmente comprobamos que para Machado, en el Proverbio y Cantar XL: "Los ojos por qué suspiras, / sábelo bien, / los ojos en que te miras, / son ojos porque te ven". En Proverbios y Cantares LXXXV, aplica don Antonio un sabio consejo al respecto de todo lo que aquí apuntamos: " ¿Tú verdad? No, la Verdad, / y ven conmigo a buscarla, / la tuya guárdatela."

            De todo ello, de ese complejo y largo trabajar en la idea de la mirada, del ver y conmprender, del ver y entender, del ver y expresar, inferimos la posible confusión, mezcla de proverbios y cantares machadianos, no sólo del sabio divulgador, sino de casi todos nosotros en el recuerdo de estos versos y coplas que se hacen difícil de fijar en la memoria por su cambiante o variada expresión.

 

 

 

 

Levitando y apoyada en el coxis (variaciones higienistas)


      En Valdetorres, Maestrazgo alto, Teruel -triángulo del champurrado dicen los que aquí habitan- tengo sueños profundos y largos. Se repiten. Se refieren a necesidades de conseguir lo que quiero, de satisfacer el ego. Eso es lo que importa, triunfar en definitiva. Los sueños generan en mí una necesidad casi angustiosa de hacer el trabajo que me gusta, de que las cosas salgan bien, de proponer metas y objetivos, de dar rienda suelta a los sentidos. O sea, ensoñaciones del subconsciente que siempre se revela contra la cruda realidad, o contra la realidad que nos impone el consciente domesticado.

      La atención del pequeño hotel donde estamos es familiar. Julio me había explicado que el edificio era un antiguo palacete de algún noble o cortesano adinerado. Fachada de piedra con adornadas cornisas, grandes huecos y un exagerado escudo sobre el enorme portal, como para decir "aquí estamos nosotros, los tal y tal de cual". Las habitaciones son cómodas y dan a la pequeña plaza donde se sitúa el ayuntamiento. Desde ahí arrancan unas escaleras que se pierden hacia la parte alta del pueblo, aupado sobre una colina que domina el valle y volcado hacia el río que los separa. Hace calor. En el comedor te sirven comidas de menú popular con algunos platos regionales, pero justo el día que anuncian "ternasco" nos tenemos que ir. Las chicas que sirven son las hijas de los dueños, adolescentes con ganas de mirar por las ventanas y salir corriendo por la noche hacia el baile del primer pueblo. Ahora conversan con los mozos trabajadores que vienen a por el menú del día en pandilla. Ellas a ellos les piden que las lleven a bailar, o que por lo menos las saquen de allí, en coche, en moto, como sea y se ponen melosas. Además están los abuelos que también ayudan cuando las chicas desaparecen.

      Valdetorres es el aperitivo rupestre de nuestras vacaciones higienistas. Cosa de irse preparando, soltar las entendederas, relajarse. Termina bajando la empinada y prolongada cuesta que conduce a la orilla del mar, sin dejar de pasar por la increíble y mágica Morella. Ahora, ya en la primera noche de Los Madroños -Desierto de las Palmas, Oropesa del Mar- decido que lo de mi subconsciente alborotado debe ser culpa de esa larga negación de la satisfacción que me persigue últimamente en todos los aspectos, sobre todo trabajo y su rentabilidad moral, y las pulsiones sensibles, e intuyo que debo hacer más esfuerzos para que todo vaya saliendo según lo quiere él, mi subcon, y que tengo que conseguir todo lo que me proponga, no se vaya a cabrear y me vuelva tiriti. Como decía Julián, el dulce, amable y postrado santón de Riezu: quiero cosas, pero no hago lo posible ni tomo las decisiones suficientes para que se manifiesten.

      Pienso ahora que todo se debe a la pulsión inicial que me inculcó mi padre, ganar, ganar y ganar, y además follar; la ambivalencia entre la necesidad de ello y el paralelo temor a ello. Si las cosas se realizan hay que asumirlas, liderarlas, incluso volverse un poco cabrón para conseguir que se manifiesten o sigan funcionando.

      Estamos entre un desconcierto de edificios soltados en un espacio confuso y aparentemente desestructurado, como una aldea indígena en medio de la selva subtropical, o un pobladito de la pampa argentina. Las construcciones tienen ese aire de tapera o rancho a punto de ser arrasado por el malón de indios vengativos, salvajes  y furiosos, porque todo parece a medio hacer, sin terminar, con restos y abandono de cosas por doquier, chatarras, juegos de niños que fueron y a ellos entretuvieron, cultivos huertanos y mescolanza generalizada. Física edilicia de arquitectura vernácula o ecológica en busca del paraíso, con autoconstrucción desde la nada, sin mucho conocimiento, pocos o elementales recursos, p, y empiezas a ser más transparente que la luz de la luna llena. Por eso, en  noches como esas, todos descubren tus más recónditos secretos como si estuvieras tomando el sol con el cuero al aire, y después, en alguna postura de estiramiento y respiración, el alma se te dispara para arriba, mezclándose con el aire cargado de deshechos vitales abandonados y de sudores compartidos atravesados por suspiros quejumbrosos.

      Es entonces cuando alguien, quizás el más descargado que casi siempre resulta ser una mujer, comienza a despegarse de la tierra, a levitar tímidamente, aunque necesite aún apoyar el coxis sobre el suelo, como si se se tratara de la vuelta ancestral al primer apoyo. Le pregunto cómo lo hace, qué es lo que siente, pero ella se encoge de hombros y se sonríe. -No sé, no pienso en nada, sólo trato de ser feliz... Después nos explican que ése es un ejercicio de requilorio corporal, que andamos por la vida cotidiana con el cuerpo más desestructurado que una quiniela de tres resultados y así no hay subconsciente que descanse.

      Me lo creo, por eso me esfuerzo en repetir el ejercicio cuatro veces al día, pero  soy incapaz de levantar siquiera el culo o las pantorrillas del suelo. Al menos y mientras tanto, mi subconsciente ha dejado de pincharme con tanta parafernalia triunfadora. Como mucho ha comenzado a conformarse con satisfacer una visión que lo asalta ahora por las noches, terminar pegado al techo de la habitación, tal cómo sucedía en la película "Mary Poppins", cuando todos comienzan a reírse con las gracias y cuentos del viejo tío con  bigotes, y no pueden dejar de hacerlo.

      La risa te libera, ya lo dijo Humberto Eco recordando a los sabios de la antigüedad.
 

Verano 1998/1999

Norberto Spagnuolo
 

 

domingo, 29 de septiembre de 2013

"POR LOS OJOS DE RAQUEL MELLER": VISTOS POR LOS MÍOS.

En el Reina Victoria, Madrid, se ha estrenado en teatro comercial "Por los Ojos de Raquel Meller", obra que lleva algunos años en cartel en el teatro alternativo cuyo equipo le dió forma. En particular, es creación del múltiple HUGO PËREZ, factotum directivo del grupo junto a la Sra. Irina KOUBERSKAYA.
Hugo Pérez ha seleccionado canciones, diseñado o localizado el vestuario, definido el maquillaje y la expresividad, escrito y coordinado el argumento, y dirigido a los actores. El TEATRO TRIBUEÑE, amparado por la Fundación Argos, se creo hace unos pocos años, instalándose en el barrio de Manuel Becerra, junto al maravilloso parque de "La Fuente del Berro". El grupo de teatro, con sus dos directores al frente, comenzó siendo un apéndice del grupo de trabajo en la disciplina de Yoga Integral, comandado por el profesor Eduardo Carrera, activo impulsor de disciplinas y conocimientos varios sobre la historia, anhelos, y trabajos del hombre para avanzar en su desarrollo espiritual y emotivo. Todo esta carga positiva ha sido trasladada a los integrantes del teatro como base inicial de su formación, entendimiento y práctica de la experiencia teatral. Algunos miembros ya ejercían como profesionales, o de forma amateur, la disciplina teatral y/o actoral. Otros se han ido incorporando merced a ese paso previo en la práctica del Yoga, o por sus particulares dotes.
La obra "POR LOS OJOS DE RAQUEL MEYER" aporta mucho a la melancolía por la historia de la canción española, esa que competía con el tango para contar anhelos y desvelos de amores, unos femeninos, otros masculinos. Interesantes ambos por esa sociología de distintos desarraigos y soledades.
Vayan a verla, es buena y con calidad escénica e interpretativa digna de competir con el teatro más profesional. Pero no se crean todo lo que la propaganda comercial pueda contar al respecto de este nuevo montaje, como fábula más crecida, mejor decorada, más excelsamente vestida.
El tema es que la obra se mantuvo hasta ahora en los estrictos parámetros de un teatro alternativo, el del grupo Tribueñe en su propia Sala de la Fundación Argos. Dicho grupo incluye como raíz una larga práctica en el Yoga Integral, y en la última etapa, basada en experiencias amateurs anteriores, la introducción de ese pequeño y muy digno teatro alternativo con su propia sala y un grupo de actores inicialmente más amateurs que profesionales, aunque a estas alturas, luego decasi 8 años años de praxis teatral y taller de enseñanza, se pueda hablar de un grupo profesionalizado con experiencia y re-formación continua.
Sucede que al pasar por vez primera a montar una función comercial, "Por los ojos de Raquel Meller", aun con algunos años de hacerlo en el propio teatro Tribueñe con gran éxito minoritario, y sacarla luego a pasear por el país y el extranjero, recibir premios y críticas elogiosas, hacerlo ahora en una sala comercial con una trayectoria histórica variable, bajo la dirección/producción de un profesional clásico del Teatro comercial, como Juanjo Seoane, que se ha movido entre un teatro de calidad y repercusión cultural y un teatro comercial de cierta calidad, pueda que las características que cimentaron la fama alternativa de la obra puedan verse transformadas en una operación de mayor comercialidad, con pérdida de alguno de los valores derivados de un producto artesanal, minoritario de calidad. Es lógico. Un ejemplo muy claro al respecto lo encarna el complejo teatral de "La Abadía", que forma actores, directores y demás, les impulsa a llevar a cabo un montaje propio, y luego los catapulta a una carrera más comercial, si la ocasión lo acepta.
El paso a un teatro comercial puede ser para el grupo un empujón que merece la pena abordar, pero también el caer en algunas de las cesiones de carácter a que suelen dar lugar estos procesos por su propia envergadura y objetivos. Los resultados y ajustes del nuevo montaje nos darán las pistas para entenderlo.
Y otra referencia: No vayan a creer que aquí los homenajeados de éste estupendo producto son todos los que lo hacen, invención, producción, dirección y actores. Estos últimos no aparecen casi nunca en las alabanzas o reportajes de prensa nada más que en forma lateralizada. Lo cierto es que los actores aportan y mucho, sobre todo porque absorven las enseñanzas, trasladan las instrucciones, buscan construír un grupo homogéneo, asumen sinceramente que son parte de un todo, pero saben quizás que no la primera. Es decir, quizás la metáfora de la praxis yóguica sobre el aprendizaje se haya colado en su estructura corporativa: interés, aprendizaje, voluntad, aceptación, esfuerzo, contención.
Y, coincidentemente, habría que agregar que el propio Hugo Pérez, ante el estreno en dicha sala comercial con un montaje adaptado, ha declarado lo que puede leerse en el último número de EL PAÏS del viernes 20 de septiembre, "La semana de Madrid". Que no hay que tomarse lo que se cuenta en la obra al pié de la letra respecto a la vida de Raquel Meller, sino que: "más bien ofrece unos ambientes, un aliento femenino, un deambular poético por los hechos. A veces se da una pirueta, otras un trago amargo, los más una intuición acertada o un desengaño"  .
Copio esto, que puede derivarse de esa entrada de la obra en el circuito comercial, porque en la presentación inicial en la Sala Tribueñe, años ha, se comentaba por varios interlocutores y participantes, que la obra era una clara referencia a la vida, gestos, comportamientos y momentos de la vida de la artista. Claro que el mismo título de "Por los ojos de Raquel Meller" puede interpretarse como evocación del contexto referencial, el nicho ecológico existente, en relación a la propia cantante y su obra.
 
Norberto Spagnuolo / Publicado en Facebook
septiembre de 201
 

 

lunes, 9 de septiembre de 2013

UNA OLIMPICA ZUMBA (*)


No es que el comité del ramo sea muy fiable, conocemos, se habla de, se exhibe a veces, su capacidad para “otorgar/o no”, derivada de otras menudencias negociadoras. ¡OH!, la negociación, que viene de negocio. Lo cierto es que la candidatura (que también deviene de candidez), de España, para sostenerla y no enmendarla, a estas Olimpíadas del 20y20 ideadas en origen por el gran -y gastoso-, Alcalde Gallardón, andaba muy coja luego de tres fracasos en las convocatorias, y falta de trasfondo de apoyos. Pero no de necesidades políticas derivadas de la crisis, de vocerías irresponsables sobre el salir de la misma, aireadas internacionalmente buscando un convencimiento vano, y hasta de compromisos in extremis, como el apoyo a la solución Obama sobre la torturada Siria a cambio de un aparente e ignoto  palmadazo a la espalda del Sr. Rajoy, por el, también supuesto, remonte económico.

Y eso por no hablar del cacareo sobre el seguro triunfo de la propuesta española, aireada a troche y moche en península y alrededores, haciendo constar que el 90 % de los ciudadanos nacionales la apoyaban, y al menos un 83% de los madrileños. Datos, supuestos o imaginados, que se cansaron de vocear hasta en la misma sede de la elección final.

Demasiadas necesidades de apoyo extra olímpicas aderezadas por la presencia exagerada, a nuestra costa, de personalidades político-deportivas encargadas de la presentación. Unos que lo hacen bien, y otros que no saben lo que tienen que hacer ni decir. Y que encima pecan de ignorancia o imitación respecto del inglés, necesario e indispensable lenguaje para el intercambio internacional sin trampas.

Pena sincera para muchos ciudadanos, que se han creído y necesitado del canto de las sirenas olímpicas, hermoso argumento derivado de los griegos para enaltecer al hombre y sus posibilidades de superación, acuerdo amistoso y sincero, y de camino pasarla bien.

No en el caso de la propuesta española que se apoya en esos argumentos para conseguir otras cosas. En particular un respiro político y pretendido -por ellos mismos-, de tipo económico cara al público en general, pero sobre todo hacia los propios soportadores. ¿No andaría por allí también la concordancia en el horizonte temporal del EuroVegas madrileño?

Una propuesta escénica, territorial, de economía instrumental y rectitud ejecutoria, que los dichosos miembros del COI o no se han creído o ya venían dispuestos a pasar por alto. Gran gasto en vídeos que vistos por los poco enterados no explicitan nada más que una voluntad poética de contarlos, pero que no permiten venir en conocimiento de las cosas importantes de verdad.

Por ejemplo, de la territorialización de los distintos eventos y sedes, su capacidad física y de seguridad, el arqueo entre demanda y acogida, la amplitud de los desplazamientos, el impacto sobre lo preexistente y sus habitantes, el devenir integrador con el resto del tejido urbano y de servicios, etc. Y, sobre todo, ¿cuanto ha costado y va a costar a las exhaustas arcas públicas sufragadas por los de siempre para beneficio de los otros? ¿Y cuál sería el fruto derivado final?

Todo esto se mezcla con el posible impacto benefactor del turismo que aportará economía transitoria en consumo y empleo (15 a 21 días), y quizás su extensión sensible más allá de ese tiempo estricto de celebración. O sea, que si España se embolsa ahora, dicen ellos, cerca de 60 millones de visitantes/año, pueda llegar a los 80 en un futuro próximo, y aumentar de paso la parte alícuota madrileña a 6 millones.

¡And last, but not less!, quizás traducido por el C.O. español como “Últimamente, pero menos”, el principal intérprete histórico y heroico de este drama, el esforzado atleta contendiente, émulo de los antiguos héroes y semidioses antagonistas en la clásica Grecia, a los que el gobierno español ha ninguneado a través de su siempre sonriente, para disimular, ministro del ramo, que ha venido a encogerles subvenciones, ayudas, becas, instalaciones, etc., y hasta quizás hecho poco control a los devaneos con el dopaje.

Ya sabemos que nuestro país comienza a ser, merced a las políticas económicas de desmontaje del actual gobierno, orientadas por la Europa del Mercado Común (¿?), un territorio económico de oferta baja, no de tecnología punta sino de servicios, no de intercambios de alto valor sino de bajo perfil, no de generación de pensamiento y tecnología sino de su compra. Situación derivada posiblemente de la distribución del trabajo asignada por los imperios financiero-económicos privados, instrumentadores de la actual crisis, auspiciados por los grandes o pequeños países donde se refugian esos intereses.

Eso sí, con una palmadita en la espalda.

 

(*) Escarnio

 

viernes, 24 de mayo de 2013

DESCONSIDERADO FINAL PARA UNA SOLICITUD

Á fines del mes de Abril, ante mis constantes reclamaciones para que se tomara por la Junta Municipal de Moncloa decisión/firma definitiva para dar vía libre a la solicitud de Exposición sobre la Ciuad de los Poetas / Barrio de Valdezarza en Centro Cultural (¿?) Julio Cortázar, inicialmente con todos los pronunciamientos favorables por parte de los escalones intermedios, ya he comentado que recibo breve llamada con breve comentario, y breve declaración de que: "Su solicitud ha sido desautorizada en el curso de una reunión del Comité...(¿?). El Sr. Concejal del distrito me pide pues, para que no siga esperando en vano (más o menos), le comunique lo expuesto".
Por más que pregunto, nadie de los presuntos asume que ha sido él/ella el comunicante.
Nadie sabe donde está el dichoso expediente de solicitud. Nadie sabe quien ha tomado finalmente tal decisión, pero se presupone, aunque no del todo. El supuesto Comité, o Comisión Consultora denegatoria debe/puede haber estado constituída por el propio Sr. Concejal Presidente del Distrito, asesorado (¿?) por el Sr. Gerente de la Junta, y por la Sra. Secretaria de la misma. Consultada ésta, dice no saber nada; consultadas las Sras. Secretarias personales del Sr. Concejal del Distrito, dicen saber menos que cualquiera; consultados los representantes de los otros partidos políticos en minoría, dicen no estar enterados.
Solicito pues cita para con el Sr. Gerente de la Junta. Una de sus secretrarias me toma nota en un cuaderno. Le avisaremos dice. Eso fue hace más de quince dias. Vuelvo a llamar para inquirir cuando. ¿Pero usted pidió cita?, me pregunta una voz femenina de secretraria. Cierto, contesto. Pues no figura, me dice; quizás lo sepa mi compañera. Al cabo de otra semana llamo de nuevo. ¡Ah, es usted quien me llamó la otra vez. Si. Pues si no lo hemos llamado es que aún no es posible; el señor Gerente está muy ocupado. Hace más de quince dias que pedí la cita. Sí, pero si no se puede... ; el Sr. Gerente está muy ocupado. Ya le avisaremos, se atreve a contestar profética.
Y hasta aquí, por ahora. Por otro lado me informo que la Sra. Jefa de la Unidad de Cultura de la Junta está redactando la respuesta a la solicitud por mi parte de saber la causa cierta de la desautorización final de la Exposición. Lleva una semana o más en ello, debe ser difícil inventarse algo que no desentone, la comprendo. Sin embargo me sospecho el tono y el motivo baladí, o serio pero no cierto, que soporte la respuesta escrita.
Así es la vida de un ciudadano "al di la di ogni sospetta" en sus relaciones con la Administración. No saber nunca lo que intenta conocer.

Redactado por Norberto Spagnuolo di Nunzio
Solicitante de la Exposición
Atribulado ciudadano en busca de respuesta al cabo de nueve meses de presentar solicitud.