domingo, 26 de febrero de 2017

No sé si acabo de recuperar uso de blog arteqdarte.blogspot.com, o si es pura ilusión transitoria. Espero un aviso, una fundad resurrección en disponibilidad de mi blog perdido en el Google y no se por qué.
Las cosas no me funcionan como antes así que nunca, por ahora, sé como acceder y trabajar. Para el Google dominator todo es muy fácil, pero aquí estoy temblando de inquietud pre retorno. Ahí vamos

lunes, 14 de diciembre de 2015

DOBLE RECUERDO FOTOGRAFICO DE MI PRIMER REGRESO



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1969. A principios de diciembre fui llamado con urgencia por mi familia. Papá había muerto. Peor aún, se había suicidado con un viejo revolver familiar Smith & Wetson del 22. ¿Y yo que había estado haciendo en Madrid? Cinco años atrás descendiendo del "Monte Umbe" en Santander, becado por un instituto de Buenos Aires para  prácticas de arquitectura. Luego de ejercerla durante dos años, tanto en Madrid como en Roma, decidí casarme y permanecer en España. Las noticias de Argentina, en cuanto a convulsiones políticas y capacidad de empleo, eran desalentadoras. Decidí con Beatriz volar sólo a Buenos Aires y permanecer unos días para acompañar a mi familia. Imposible llegar a tiempo para el funeral y entierro. La historia, además de trágica, pesaba lo suficiente, me hacía culpable por no haber estado esos años al lado de mi padre, sometido a una enfermedad depresiva, necesitado de atenciones que profesó el resto de la familia, particularmente madre, y hermana casi recién casada. Por entonces habitábamos en un espacioso chalet de la provincia, en una localidad – Hurlingham- fundada por los entronizadores ingleses de los ferrocarriles argentinos en el siglo XIX. El vuelo me concedió la amable compañía de Matilde, esposa de Ernesto Sábato. Así pude relajar la tensión sobrevenida por los acontecimientos, y mi latente estado de culpa. Siempre creí que una de las razones para que mi padre decidiera su fin, aparte de su enfermedad, fue mi ausencia, la decisión de casarme y residir en Madrid. El largo tiempo del trayecto, más de doce horas, me permitió rememorar la vida pasada en compañía de mi familia, así como sus circunstancias. (Teoría y praxis se dividían por partes no iguales entre mis progenitores. En aquellas épocas de la Argentina peronista de posguerra europea, la primera descansaba en la sabiduría paterna. Mi padre no sólo leía libros avanzados para aquellos tiempos sobre el naturismo, el deporte no competitivo, la felicidad rupestre del Tarzán doméstico, y la desustanciación del hombre mediocre sumergido entre las masas descamisadas y proletarias, versión nacionalista de José Ingenieros -discípulo de Ortega y Gasset-,  sino que también trataba de poner en práctica tales argumentos en su limitada familia, la que conformaba la corte de su reinado paternalista. Hecho a imagen y semejanza, en cuanto a proporción de cromosomas X e Y, yo parecía especialmente predestinado a ser el nicho reconductor, el atanor alquímico de su empecinada carrera hacia la evolución post migratoria. Mi madre aceptaba complaciente, admirada y hasta resignada, tan sabia conducta, e incluso asumía aquellas postulaciones naturistas con fe, ejercicios, y celebraciones dignas de la más afamada sacerdotisa del Asia Menor pre-romana. Y así, adoctrinada por mi progenitor y seducida por su propio convencimiento y entrega, mi madre se había dejado arrastrar por los ritos desatrancadores  de” la Purga” y” la Lavativa” hasta extremos insondables. Nunca mejor dicho.) Al llegar a Buenos Aires pude sentir el calor y cariño de toda mi familia, extendida, como buena agrupación de emigrantes italianos, por toda clase de lazos,  parentescos y elucubraciones de grado; alegres, sobre todo mi madre, por ese regreso aunque forzado y entristecedor. Esos días no permitieron que estuviera solo, así que cada grupo de la gran mezcolanza abruzzesa y asociados, pugnaba por invitarme y compartir algunas de las horas de mi estancia. Comidas, cenas, paseos, pequeños viajes, regalos, todo era un cálido intercambio para la superación de esos momentos. Hablar del futuro, conocer la actualidad de las respectivas vidas, y sobre todo acompañar a mi madre y hermana, que habían sufrido en directo el terrible golpe, aisladas en ese gran chalet que había sido, hasta entonces, el hogar común. También aprovechaba para visitar a mi primo Eduardo Mignogna. (El fue el acompañante de ese periplo europeo desde el principio, para volverse, también de urgencia y casualmente, ante la muerte de su propio padre anunciada por larga enfermedad.Mi primo se fue convirtiendo con esfuerzo en un reconocido escritor, ganador de varios premios internacionales en concursos de cuentos, redactor de guiones para spot publicitarios, que pronto tornaría en un alabado literato y cineasta, con varias películas premiadas internacionalmente. "Evita" fue  la primera.) Personalmente, gran parte del tiempo lo pasaba en la casa de las afueras de Buenos Aires, acompañando a mi familia directa y mi cuñado. Y como mucho paseando por los alrededores, recordando los tiempos de la adolescencia y juventud, la dificultad de los viajes al trabajo, la universidad nocturna en la ciudad, la atención de novias y enamoramientos, los largos tiempos perdidos en esos trayectos, incluso las ganas de volver al deporte que había practicado durante casi toda mi vida en Argentina, junto a mi primo, el del viaje. Tiempos que ahora, en la pequeña Madrid de los ’60, se reducían maravillosamente. Poco antes de que tuviera que volver a España, se decidió organizar un gran encuentro familiar en la casa lejana, encuentro que aún puedo rever en esa imagen fotográfica que aparece al principio. Al día siguiente fue la despedida final en el mismo aeropuerto con todos ellos, que me habían estado acompañando en esos días tristes y alegres al mismo tiempo, que me habían agasajado, y cuidado. Ahí estamos todos en esa foto, en el aeropuerto porteño. Es curioso, a quién más recuerdo de todos esos encuentros es a un tío carnal, hermano de madre, Costantino, apodado el Santo porque mostraba capacidades vivenciales milagrosas con su manía de hacer lo extraño, desaparecer y reaparecer, encender bombillas, hacer arreglos eléctricos fantásticos. Era, junto a su cariñosa mujer, Teresita, un habitual apostador en las carreras de caballos, o a la lotería, y a mil formas más, laborales o alternativas, de completar sueldos o tentar la suerte económica. El avión inclinado me permitió volver a ver a todos ellos con los brazos levantados, agitando las manos. Transcurrió el viaje, llegué a Madrid, y volví a estar con Beatriz en esa última fotografía. Siguió pasando el tiempo… Pero alguien, con afán escudriñador, me ha pedido este relato.

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lunes, 5 de octubre de 2015

EDUARDO MARIO MIGNOGNA

Vuelve el tiempo a recordar la muerte de Eduardo Mignogna cuando mañana, 6 de octubre, harán nueve años de  la suya. Un recuerdo que no consigue llevar a buen término el homenaje debido a su persona con la promesa de hacer un ciclo dedicado a él y su capacidad creativa que debía, debe, deberá alguna vez, tener concreción en el ámbito del COLEGIO MAYOR ARGENTINO de la Ciudad Universitaria de Madrid. El comprometido a ello, junto conmigo, responsable supuesto de cultura de dicho colegio, parece haber olvidado tal compromiso y dejar de perseguir la solución de los necesarios contactos y supuestos permisos para poner en la pantalla y en el comentario hablado ese recuerdo. Confié en su capacidad y voluntad y confié en las razones de un centro como el referido para poder llevar a cavo ese homenaje, breve, transitorio sí, pero recuerdo al fin de un escritor y cineasta que dio bastante de su propia capacidad para narrar por escrito y en imágenes temas, costumbres, agravios y desagravios de la cultura y los hombres y mujeres argentinos y fue considerado y recompensado en todo el mundo. ¿Será alguna vez posible?
Perdona Eduardo, se ve que para estas cosas no soy muy capaz.

norberto spagnuolo di nunzio / 6/10/2015

domingo, 6 de septiembre de 2015

BAJO TERAPIA:


Teatro relajante y sonriente hasta que intentan/creen darte la puntilla dramática, y que te enteres de una vez.
Uno piensa que viniendo de autor y director argentinos, la función terapéutica será más dura, técnica, agria, castigadora, en definitiva brechtiana, pero quizás el gusto desarrollado a través de las comedias situacionales de la TV, tanto de una como de otra parte cultural transoceánica, convierte al asunto, los temas, planteamientos y las resoluciones transitorias, en panorama para el divertimento sobre lo que les pasa a los otros y nos puede pasar, nos pasa, a nosotros mismos.
El autor confiesa, quizás, que todo se le ocurrió porque le obligaron a salir a correr para bajar triglicéridos, y corriendo por una ciudad pequeña pudo ver a parejas discutiendo en la sobremesa.
El texto, el montaje, deja un hilo, rastrillo que desde el principio aparece soterrado: ¿Qué le pasa a una de las protagonistas que habla poco -con lo que hablan los argentinos sicoanalizados y los personajes de las telecomedias diciendo chascarrillos- y se muestra oscura, reticente, perdida, preocupada y encima con un compañero/marido evidentemente dominante y broncas? Pues aquí está el quid de la cuestión del final aleccionador o denunciador, y que viene un poco a traspiés porque resulta que para hacerlo trascender, salir a flote, vengar, etc., la reunión reclamada por la terapeuta se compone de dos parejas compinchadas que ni siquiera son parejas, y sí -dentro de los actores- actores llamados para hacer provocar el momento revelatorio, carismático, que desentrañará, a último momento y poco acotadamente previamente, el sentido de la reunión.
Actores bien en sus roles porque están acostumbrados a trabajar en esas comedietas televisivas de discurso y réplica fácil, chascarrillosa, provocadora de risas y complicidades, cosa que resuelvan en paridad y perfectamente.
La rotura dramática se queda pues desinflada por el contenido de toda la obra, bien montada, bien escenificada, en un espacio enorme y cómplice cono el de la Sala Verde del complejo CANAL Y-II, y una escenografía suficientemente práctica, con bien distribuidos puntos de apoyo escénico en ese espacio, y una luz plana.
Lástima pues que tengamos que seguir viendo teleseries en un teatro bajo el sistema YUST-NOW, o AT HERE, o algo así.
O sea, un poco de seriedad de fines y confines le vendría mejor. Ahora, eso sí, el público adepto de compañeros y conocidos, no les faltó en la noche del sábado. El milagro de la correspondencia.
Norberto Spagnuolo. 6/09/2015

miércoles, 3 de junio de 2015

"ENTREMESES DE UNA ÈPOCA OSCURA"


O todo por el Colis, con el Octavio y otro.
(que no nos aclaran, ni pueden quizás, como será la luminosa posible etapa que debería seguirle) 

Autores: OCTAVIO COLIS y otro
Estreno y funciones: TEATRO FIGARO / MADRID
Fechas: Finales de Mayo 2015
 
Lo primero que nos duele, como espectadores es ese recinto antiguo y poco entretenido del mencionado teatro en la calle Cortezo, otrora -y mucho- cine de estreno allá por los '45 y más, dice mi esposa que lo frecuentaba. El problema es que aún mantiene la platea inclinada al revés, típica de aquel entonces, que solucionaba la buena visión encajando la pantalla alta, y la última fila trasera marcando el arranque del plano inclinado hacia arriba, para permitir mejor visión hasta el último espectador sentado allá atrás. Pero al teatro esa solución le va fatal, y ningún espectador puede terminar viendo cómodamente el escenario tapado por todas las cabezas que aparecen por delante, aparte de esa sensación de que te evacuan del asunto con ese estar cayéndote hacia dónde no está la cosa a ver, oír, sentir y admirar. 
 
O sea que, de entrada, el espectáculo se te estropea por esa visión bastarda, y además por que, dada esa solución antigua de platea al revés, no es la más adecuada para un teatro como el que nos proponen los autores con permiso del empresario, más acorde con salas más recogidas, próximas, de estar en casa. Deberían haberlo intentado en esos nuevos, y no tanto, pequeños teatros alternativos que te ceden el local a cambio de encajar tu programación y hacer cuentas. Entre otros el cercano TEATRO DE BARRIO, y tantos más del por ahí nomás.  

O sea que empezamos mal la función, y de entrada algo se nos indigesta en ese espacio no adecuado a tal obra. ¿Y cómo es, o debería haber sido, la obra? La propuesta nos habla de "un entremés", y no está mal la idea: "Pieza dramática jocosa de un solo acto (aquí no tan poco), que solía representarse entre una y otra jornada de la comedia y, primitivamente, alguna vez, en medio de una jornada"  (R.A.E. XIX edición). No tan poco aquí, porque el recorrido por la historia se devana en varios micro actos separados por cambios de decorados, atrezzos, vestimenta. Y esto tampoco ayuda mucho a concentrarse, hilvanarse y cachondearse o compadecerse, porque la historia se desconcentra, deshilvana, aún sabiendo que se estructura en cuadros/escenas/personajes. Y esto es otro problema de concentración, seguimiento, y sobre todo cambio o alargamiento de tiempos que nos distrae y baja el ritmo de atención, cuando los entremeses siempre han sido un mecanismo de aceleración y acción superpuesta, como para dejarte una imagen de cuadro múltiple que lo resume todo.

Nos parece que se ha exagerado de esos cambios de tiempo y acción acompañados por innecesarios (a nuestro entender) cambios de atrezzo sobre un "decorado único ambiental". Los personajes son varios y cambiantes, interpretados como es habitual en un entremés, pero no tanto, por los mismos actores con distinta encarnación, a lo que se suman coros de uno y otro lado que se alternan con los mismos actores para ambientar, acompañar, valorar o criticar la acción principal. No es que eso no sea posible para poder destacar una historia de la otra, pero llegado un punto confunde un poco, aunque también cabe, como sucede en la realidad, que los "coros" cambien de criterio y de comparsa y se conviertan en líderes, como sucede hacia el final de la obra arrimada a los pasados coros del 15-M y sus críticas al sistema. 

Diría que los actores están bastante adiestrados y bien dirigidos en el cometido de representar las voces múltiples que nos cuentan o ejemplifican la historia. Pero hay algunos que sobresalen por su ductilidad y saber encarnar al personaje de turno, siempre bajo una programación gestual general de exageración y empaquetamiento corporal o desmadejamiento idem. Me llamó la atención, por su parecido físico y de maquillaje, así como por su gestualidad exagerada próxima a la de los grandes cómicos de las películas mudas, uno de ellos encarnando a los personajes de postín de la debacle económica. Esa personalidad da mucha fuerza a la parte final de la obra y nos lleva al recuerdo de aquellos actores y comedias fílmicas de la compañía de Mack Sennet.  

Por otra parte, texto y acción se apoyan mucho en varios ejemplos históricos de la crítica social bajo autos sacramentales, entremeses, ferias de calle, letanías de ciegos, etc. Buena versificación acentuada hacia el chascarrillo o la poesía popular del siglo de oro y sucedáneos, donde aparecen recuerdos a los grandes versificadores de aquellas épocas. A veces estos discursos, necesariamente explicativos, críticos, mordaces, o sublimantes, se alargan demasiado, y así el tiempo también cambia de ritmo y de aparente forma escénica derivada. Podríamos por eso mismo calificarlo de tragicomedia, como aquella de Don Perlimpin, con formas que solía utilizar el gran Federico García Lorca. Pero los personajes, velados por la crítica, el disfraz, o la mofa, son bien reconocibles, aunque unos mejor que otros en definición y actuación de respaldo. Existe sí esa reiteración necesaria, supongo, de la historia de estos personajes que todos ya tenemos incorporados a la memoria reciente, y por lo tanto suenan un poco a obvio, conocido, como si quisieran aleccionarnos demasiado al respecto, o la obra hubiera sido destinada a colegiales que aún no saben del todo sobre de que va "la cosa". 

Desde luego y personalmente, esta crítica bufonesca sobre la realidad política reciente de España me hubiera gustado más en el tono de aquél "Huis Close" de Jean Paul Sartre. Y algunas voces en off, representando al pueblo, pudieran haber dicho acusativos: "NO RECUPERABLE, NO RECUPERABLE, cada vez que un personaje culposo recitara sus razones.  

Referencias autorales: Octavio Colis (no conozco a su compañero creativo), es un estupendo y crítico artista plástico, ilustrador, articulista, novelista inquisitivo ("La muerte de mi mujer"..), y no está nada mal que también practique el lenguaje teatral vario porque lo hace bastante bien, salvo lo que aquí comento. 

En cuanto qué habría hecho yo con ese montaje, que no es que sea importante pero me divierte, pues yo habría colocado, en un perenne centro de escena y sobre un mediano pedestal terrestre, a la hermosa musicalista responsable María Lafuente, vestida con el ropaje clásico de La Libertad, con su gorro frigio y busto casi al descubierto como en aquellas estatuas griegas o romanas del principio, sentada frente a su piano-órgano, y cada escena y personajes girando en torno a ella. En definitiva, La Libertad, La República, ya nos vienen vigilando desde la revolución francesa, y aquí estamos. Por algo será, pero como si no nos enteráramos...
 
Antonio di Luca
4 de junio del 2015

 

miércoles, 22 de octubre de 2014

EDUARDO MIGNOGNA: NO ESTA PERO SE LO RECUERDA.

Así es: 6 de octubre de 2006 Eduardo Mignogna fallece en Buenos Aires. Hace pues ocho años de su salida de pantalla, su off, su partida.
Hace al menos un año que intento hacer un homenaje en España recordando su vida y su obra, en particular su vinculación y trayectoria en este país, las razones de haberlo habitado varias veces y en distintas circunstancias, y las huellas que las mismas dejaron en su ánimo y capacidad creativa. Y también los pensamientos y acciones que en sus años de formación y experimentación contribuyeron a cimentar su capacidad narrativa en letra e imagen. Su ideario formal y sentimental, su capacidad de encontrar en hechos y personas el perfil humano y cultural.
He propuesto al COLEGIO MAYOR ARGENTINO DE MADRID la posibilidad de hacer tal homenaje en sus locales, principalmente en su Salón de Actos. La idea es conjuntar algunas de sus obras fundamentales o básicas con el comentario sobre sus andanzas en España en momentos distintos y por distintas causas, las influencias sobre su pensamiento derivadas de dichas estancias, la apertura que significó su viaje a Europa, el conocimiento de personas, etc.
Ha habido problemas hasta ahora para poder llevarlo a cabo, tiempos, obtención del material filmado en manos de productores españoles o archivos gráficos, la mejor localización de fechas, etc.
La idea inicial era hacerlo para este aniversario como recuerdo de su desaparición, ocho años de su ausencia. Por ahora seguimos postergándolo.  Llegará.

Madrid, 22 de octubre de 2014

Norberto Spagnuolo di Nunzio

miércoles, 10 de septiembre de 2014

SOROLLA: De sus pinturas en la Hispanic Society Museum, y de EL BALLET NACIONAL DE ESPAÑA (en la actualidad), que les baile el aire.

La verdad es que el espectáculo te hace recordar, en primer lugar y salvando distancias, aquellos que la Organización Sindical, sección Coros y Danzas, montaa en el Bernabé para festejar el 1º de mayo tiempos ha. No sé si la idea de esta recreación modernizada se le habrá ocurrido a algún dirigente/funcionario del actual Ministerio de Cultura del señor Vert, pero lo cierto es que ANTONIO NAJARRO, actual director de dicho ballet, por el que siento gran admiración, ha sabido rescatar tal propuesta de sus antecedentes “culturales”, y acercarlo un poco a las actuales vivencias e influencias de un folklore tan rico como el español, aunque se nota el peso de la particular españolidad mestizada de Andalucía, de donde proviene el propio director.

Esta supuesta o apostada influencia de Sorolla, con su serie de pinturas propiedad del museo de referencia, contribuye a adelgazar y matizar tal pensamiento “nostálgico” en relación a aquella muestra folclórica que se asomaba al NO+DO de la época para hacérnosla conocer en la Ibero América de las dictaduras populistas.

Lo primero que no nos gusta demasiado en esta recreación/reinterpretación, son esos fondos musicales mayoritarios orquestados para banda sinfónica y que no proceden de los grandes músicos españoles contemporáneos del pintor (Falla, Albéniz, Turina y demás), dedicados entonces a la fijación de una cultura musical sobre la base del folclore tradicional. Creemos que el sonido de éste espectáculo, salvando los de procedencia popular, no parece que acompañe adecuadamente, o mejore y realce, el simbolismo de los distintos bailes y danzas.

Es por eso que los mejores momentos del espectáculo llegan cuando se recurre a las verdaderas músicas populares o recreadas por modernos intérpretes y autores de esa cultura. Así vuelven a hacerse fundamentales para el éxito de esta propuesta las raíces andaluzas y de alguna otra comunidad de similar fuerza histórica.

En cuanto a la misma selección vuelve a hacerse notoria la presencia andaluza, la mayoría de cuyas piezas responden a la coreografía del director, él mismo, como dijimos, procedente de esa cultura, donde queda evidente además ese cambio de matiz más moderno y crítico, como por ejemplo en las obras ubicadas hacia el final del espectáculo: Nazarenos, Toreros, El Baile. O El Encierro, y Cosiendo la Vela, en menor y primer término.

Destacamos que, como siempre es sus espectáculos, Antonio Najarro consigue aunar grupos y principales intérpretes en un privilegiado nivel de ejecución.  Que las coreografías son rigurosas y expresivas a la par, utilizando magníficamente el espacio escénico con esas organizaciones que son del particular lenguaje expresivo y figurativo del director, habiéndolo hecho extensivo a sus colaboradores principales. Estupendos los movimientos en diagonal, cuadro, abanico y complicaciones con retomas escénicas ínter mezcladas todas ellas para aumentar la fuerza y expresividad de los bailes y danzas, donde todos los intérpretes alcanzan protagonismo y redunda la homogeneidad del conjunto.

Acertados también el marco escénico a manera de proyección sutil, vaporosa, de los cuadros mencionados del pintor, rondando el lirismo ensoñador del recuerdo. Bien iluminada la escena adecuada de coloridos reflejados en la propia vestimenta de los intérpretes, aunque esta vez en un entorno de figuración realista, más que simbólica y moderna a la que nos tiene acostumbrados el director en otras recreaciones fusionadas.

Bravo otra vez por esta nueva muestra de calidad y seriedad de la compañía dirigida por el estupendo Najarro en toda su capacidad creativa, que ha hecho extensiva generosamente al resto de la compañía. Aunque lástima por ese deje de recuerdos de un pasado expresivo propagandístico.

La prueba de todo ello, es decir de ambos extremos, es el éxito que esta obra ha merecido a lo largo de su año y más de existencia.

 

Norberto Spagnuolo

Madrid, septiembre 7 de 2014

domingo, 29 de junio de 2014

EL LABERINTO OSCURO DE A.Z.C.A. / (Asociación Mixta de Compensación de la Manzana A de la Zona Comercial de la Avenida del Generalísimo)

Madrid, último tercio de los '60s. Acabo de ingresar al estudio de los arquitectos catalanes don Antonio Perpiñá Sebría y don Luis Iglesias Martí. Me han contratado como ayudante mientras convalido asignaturas para rematar la carrera. Acabo también de casarme, recibo quince días de vacaciones para cumplir con la luna de miel junto a mi reciente esposa madrileña. No hace más de un mes que me han contratado, y me asombra esta confianza laboral y económica con que me regalan.
En 1965 llegaba a Madrid con una beca del Instituto Argentino de Estudios Técnicos en el Extranjero (I.A.E.S.T.E), destinada en realidad a hacer prácticas pre titulación en la Empresa de Construcciones San Martín. Luego, dicha beca se alargó otro año para hacer lo mismo en Roma, Italia, en el enorme estudio ítalo americano del grupo Mc Gaufhy, Marshall y Mac Millan de Boston, con el encargo de reconstruir un hospital derribado por un reciente terremoto en la ciudad de Barce, Libia. Y ya, rápida y fácilmente, estaba de vuelta en Madrid, con empleo, casado, y dispuesto a integrarme en mi nueva "arquitectura" personal.
A finales de esos '60s me enviaron a formar parte del equipo técnico para el desarrollo del proyecto, ganador de un concurso internacional, el del Centro AZCA de Madrid. Estudio técnico formado por un grupo variopinto de personas, jóvenes arquitectos, aspirantes a serlo, delineantes, administrativos, etc. Todo concluiría con la presentación de una magna exposición en los salones de la EXCO situada en Nuevos Ministerios, y dependiente de Obras Públicas, Urbanismo y Vivienda.
La propuesta inicial de Antonio Perpiñá, arquitecto recibido en Cataluña en 1945, con una ya larga y meritoria carrera y ganador del mencionado concurso, estaba aún fresca y necesitaba de una primera cochura, aunque las bases programáticas y la localización de volúmenes, así como la estructuración urbanística estaban perfectamente determinados, con un orden matemático y espacial ordenador típico en las obras urbanas del mencionado arquitecto, que no por nada era hijo del afamado geógrafo de igual apellido.
Ahora, la alcaldesa Ana Botella parece decidida a volver a reordenar bajos, espacios, decoraciones e informaciones de centro ciudad secundario de espacio único, como fue pensado y diseñado, pero tratando de solucionar los problemas que el lento desarrollo, la mala gestión administrativa, y la voluntad limitada de los promotores terminaron por llevarlo a ese caos de comportamientos, diurno y peor nocturno ("Túneles, zonas oscuras y recovecos"), como un mal ejemplo de ciudad oscura y peligrosa, ampliando medidas de protección ambiental y limitación de algunos usos terciarios especialmente complicados, hasta llegar a acusar al ámbito dominado por ellos como de "Inseguridad subjetiva" con trascendencia "endémica".
El diseño máximo nunca fue abordado por el Plan Especial que le dio origen, se permitieron usos sin un adecuado diseño específico sobre cada una de las parcelas de reparto de la titularidad del suelo asignadas, salvo las de volumen, usos, y cierta coordinación de continuidad genérica para organizar la correspondencia espacial de esas más de 20 has. de superficie. Se generaron así muchas zonas, pasajes, enlaces y escaleras que acabaron siendo sólo de inter comunicación, sin usos controlados y controladores, oscuras, continuas, sobre todo en el frente de la calle Orense.
Es evidente que al menos este corredor bajo nivel e intermedio, longitudinal, entre la calle dicha y los grandes espacios interiores, hubiera necesitado de un Plan Especial o de Detalle, coordinador y de obligado diseño y usos concretos, para erradicar tal posibilidad.  Pero en aquellas épocas esto se dejaba al azar de cada proyecto específico, confiando en el antiguo "orden público".
Sí, hacia falta esta prometida reforma cosida con especiales medidas sobre usos y sus controles, pero lleva ya cinco años de demora, y más desde que se conocen todos los desmanes y peligros por los que uno se aventura si va por ahí, tarde y embriagado por algo, o alguien.
Terminamos los trabajos de ajuste, montamos la exposición que fue visitada por numeroso público, futuros inversores, propietarios de suelo, técnicos y personas en general. Todo ello fue apoyado por un estudio de movilidad e impacto realizado por un conocido y respetado especialista que nunca pudo ser cumplido, satisfecho, ni justificado. Ese magno espacio de multi diversidad insertado en medio de otro ha generado múltiples conflictos, en parte solucionados por ciertos cambios de uso originales (El Proyectado Palacio de la Ópera de Madrid se quedo en torre de oficinas de 50 plantas), y el acertado sistema de sótanos de servicios, aparcamientos múltiples conectados verticalmente, y calles de distribución y enlace de tráfico y cruce interior/exterior.
El arquitecto Antonio Perlina insistió en repetir el esquema en otros varios proyectos de ordenación de grandes manzanas, como por ejemplo la del antiguo Estadio Metropolitano del club Atlético de Madrid, al final de la avenida de Reina Victoria, Cuatro Caminos, donde los problemas no aparecieron evitando permitir zonas interiores de consumo y servicios, aunque sí están en la periferia, sobre todo vinculadas a la actividad universitaria y de empresas.
Yo seguí trabajando con ellos hasta finales de 1974, y siempre les estaré agradecido por sus enseñanzas técnicas y creativas, tanto en arquitectura como en urbanismo, así como por su estupenda calidad en el trato personal.

 Norberto Spagnuolo di Nunzio 

Diplomado en Ordenación del Territorio (ETSICCP)

Diseñador Urbano

Inner Architect (ETSAM/COD-DIM)

lunes, 17 de marzo de 2014

TEATRO TRIBUEÑE, y su "CASA DE BERNARDA (al) ALBA"

Como "Drama de mujeres en los pueblos de España", subtitula esta obra el propio Federico G. Lorca. El montaje que se presenta, sin embargo, parece transcurrir en una gran ciudad, quizás Sevilla, o mejor Granada, donde las bandas musicales callejeras, más propias de la primavera de Semana Santa que del verano que dice el autor, están paseando y repasando la calle con música de fondo, y quizás en demasía. A veces, tal acompañamiento encaja o viste una escena, pero en su mayoría sobra, distrae, porque otorga al drama que se cuece entre cuatro paredes otro aire más "joiso", o distraído. Todo esto confiere al montaje un aire felliniano entre marchitas dramatizadas y desgracias caricaturescas, lo que unido a ese decorado básico y permanente de santos cuasi desnudos colgados del espacio, completa el aire contradictorio entre represión y voluptuosidad contenida. Esos santos que también recuerdan la religiosidad rusa basada en "padrecitos" colgados en las paredes antes de la revolución.

Por ejemplo, uno de ellos aparece con disimulado rótulo debajo que, aunque no muy legible, sintetiza: "San Michael, y su espada vengadora", lo que evidentemente suena a otras intenciones. Son detalles que quizás adviertan, simbolicen, el espíritu de deseo que flota en la casa que, si embargo, decae en la expresividad y exhibición de las muchachas protagonistas, poco aliviadas de ropa y de expresión en gestos de referencia. 

Flota en el aire de la imaginería utilizada, tanto en el programa de mano como en el escenario, y en la composición formal del momento cumbre de algunas escenas, un aire entre renacentista y barroco que evidentemente ha servido de inspiración visual y carga atmosférica, en esas tonalidades oscuras con reflejos dorados. Baste con observar el programa, o esa exigua decoración del escenario a base de retratos de santos semidesnudos colgados con sus cuerpos en posiciones típicas del barroco o finales del renacimiento, muchos al estilo de El Greco, pero también del primerizo cubismo de Picasso, o las bañistas de Matisse. O remitirnos a las vestimentas que lucen la mayoría de las protagonistas, de buen diseño y confección, rescatadas de los modelos utilizados por las familias acomodadas del medio rural, hacia mediados y finales del siglo XIX. ¿Se subraya así la "antigüedad cultural y vivencial" de las habitantes de "la casa".

La idea de Lorca de que: "Estos tres actos tienen la intención de un documental fotográfico", parece quedar respetada y confirmada en las palabras de la dirección expuestas en el programa de mano. El autor crea ésta, su última obra, poco antes de su asesinato en 1936, dentro del grupo del llamado por él Teatro de Mujeres, en lo que podríamos incluir, por orden: "Bodas de Sangre", "Yerma", "Doña Rosita, la soltera, o el lenguaje de las flores", y ésta última que nos ocupa.

Al mismo tiempo, mientras Lorca recuerda y toma partido por la oculta vida de la mujer en un país machista, España vive el período de la 2ª República con terrible final en el alzamiento que da origen a la Guerra Civil. En ese corto período de tiempo que va del 14 de abril de 1931, y antecedentes, al 18 de julio de 1936, las mujeres españolas, básicamente urbanas, van a levantar la bandera de sus derechos como personas libres y van a luchas por llevarlas a la práctica, incluyendo el voto, la liberación sexual, el trabajo productivo, la actividad cultural, etc.

En la obra eso esta presente, de alguna manera, en los intentos rupturistas de todas la mujeres que acompañan y sufren a la Bernarda, pero que permanecen aún lastrados por la sola dedicación ansiada "al hombre", como única posibilidad escapatoria frente a la dictadura de la matriarca. Curioso es observar que Lorca define una amplia escala de edades entre sus protagonistas, como para hacer ver las variedades potenciales de la rebelión o el sometimiento. Aún así, los deseos de liberación subsisten hasta en las más longevas, como es el caso de Poncia, estupendamente encarnada por Chelo Vivares, con sus continuas contradicciones y protestas frente a la pétrea Bernarda.

La verdad es que la representación a la que nosotros, mi mujer y yo, asistimos el pasado domingo, nos dejó un poco fríos, ligeramente cansados, cosa que atribuimos al propio cansancio de las actrices luego de una sostenida acción representadora durante los inmediatos días anteriores. Y quizás porque el propio montaje juega, o cae, seducido por la dispersión, además sobrealimentada por músicas externas, folklore local, y "cuadros escénicos" cargados de referencias plásticas históricas.

La compañía Teatro Tribueñe lleva no demasiados años de sedimentación, aunque sí fructíferos, preocupada por representar el repertorio básico de los autores españoles más representativos del 98 y 27, como si quisiera insistir en las culpas históricas del pueblo y sus líderes. Aún no han querido o podido abordar un repertorio más contemporáneo, como si la Guerra Civil hubiera marcado un territorio difícil y necesario donde bucear en los comportamientos que la ocasionaron.

Por cierto, extraña un poco que, tanto en el propio programa de mano como en declaraciones similares aparecidas en diversos medios, la dirección del grupo insista en nombrar, elogiosamente, a "nuestras actrices", como encajando entre líneas, sin desearlo, que ellas no son suyas en su trabajo, que existe un hálito conductor de suprema instancia.

En definitiva, un buen espectáculo con esas contradicciones, pero sólidamente representado a pesar de ello.
 

Norberto Spagnuolo di Nunzio
(publicado en www.arteqdarte.blogspot.com)

 

domingo, 23 de febrero de 2014

“LA TRABAJADORA”: Último e interesante libro escrito por alguien que se parece a Elvira Navarro.

“Lo que hay en mi novela es un personaje basado en mí, pero no soy yo. Ni lo que he contado es exacto

Elvira / Elisa traza un recorrido atemporal sobre un territorio desmadejado de su vida, en el borde desarticulado de la gran ciudad donde vive y comparte momentos y situaciones con necesarios personajes similares. Los mapas para guiarse en ese espacio doblemente lánguido no sirven. Los medicamentos ni los medicándoos tampoco. Sólo el transcurrir del tiempo deja posible la esperanza. Pero el tiempo no pasa, por pura repetición.
Los mapas aleatorios de Susana son ese reflejo, una metáfora. Elisa y Susana son aparentemente diferentes, pero en el fondo se comparten, como Dr. Jeckill y Mr. Hide. Por eso se quieren, por eso se enfrentan o se rechazan, y también se imitan. Ambas, como todos nosotros en iguales tiempos, buscan, esperan y padecen el desafecto laboral y otras circunstancias.
Recuerdo al personaje narrador de “La ciudad feliz”, anterior libro de la escritora, muchacha post adolescente que transita de su barrio a otro buscando transgredir las fronteras, encontrando a un ser asocial para comprenderlo y apoyarlo. Y “La Trabajadora” parece seguir deambulando por ese camino, por ese descubrimiento de espacios urbanos y personajes apartados, periféricos, de vidas complejas y destartaladas.
No me creo demasiado la forma de hablar de Susana cuando la historia comienza con su relato testimoniado por Elisa/Elvira. No caza con su descripción cultural que vamos poco a poco conociendo. Tampoco caza con su tamaño, sus ansias devoradoras, ni sus necesidades eróticas. Suena más a otra escritora hablando de lo suyo, como si fuera el alter ego de la narradora, quizás ese Dr. Jeckill. Las dos hablan muy parecido, con la diferencia en Susana de sus prisas ansiosas y locuras ordenadas. Elisa/Elvira lo confiesa en página 95: “Me obsesioné por dejar clara la manera en que estaba construido. Tuve miedo de la cercanía de mi voz, que había puesto entre paréntesis, con la del personaje de Susana al releerlo, especulé que no era fruto de una incapacidad, sino de una evidencia”
Tampoco suena a enano guerrero el que responde al aviso. ¿Qué sucede, son acaso todos ellos educados en la UNI, de buena o media familia? Por eso pienso que la Elisa es la más natural de todos ellos, verdadera como personaje, verdadera como narradora. Nos enteramos al final del libro, cuando se va confesando en finales con el psico que la atiende.
La narradora/escritora nos despista con algunos errores geográficos, calles que no existen –al menos en mis guías madrileñas-. O, por ejemplo, desde la supuesta buhardilla que ocupaba Susana cuando buscaba el amor oscuro, antes de alquilarse en lo de Elisa, no se ven los paisajes que se describen. En casi similar lugar y buhardilla residió, pocos años, una amiga exilada argentina. Ni ella, ni mi mujer, ni yo, éramos capaces de ver nada más allá de los techos vecinos.
 
Las dos buscan algo que suceda, aunque sucedan pequeñeces, así que parece que ambas no consiguen que acontezca algo más interesante, y así la narración, al principio, se mueve sobre la monotonía intemporal, repetida.
Lo más destacable de esta historia es, sin embargo, la forma en la que está descrita, dibujando la ambigüedad vital de la inquilina, su inquietud, sus necesarias costumbres y dependencias, que terminan por transmitirse a la propia casera.
Todo se enlaza en la sucesión de diversos temas que imprimen la vida de estas dos muchachas: El trabajo, los gastos necesarios para mantenerse, la vida de esa inquilina, la autocrítica de la protagonista/narradora. Todo suena a normal, pero siempre atado por la pulcritud ortográfica y la excelente redacción del texto. Se denota a través de ello inquietud, aceleración, disgusto vital. Gran parte del relato que hace la narradora/protagonista son las propias vivencias de la autora. Su valentía en los recorridos nocturnos –ex cárcel de Carabanchel, y los desconocidos rincones del barrio-, lo que, insistimos, nos recuerda a aquella muchacha adolescente de ”La Ciudad Feliz”, incluidas las estrategias de algunos ensayistas para utilizar falsas referencias y cimentar teorías imposibles, aparte de que las descripciones geográficas sean excelentes. A veces, pareciera que la escritora mezclase datos madrileños con los de otros lugares por ella conocidos, así como de localizaciones residenciales populares:”Proyectos fracasados de vivienda social en unos reglamentarios kilómetros de la línea de costa”.
La calle, para Elvira Navarro, sigue siendo una metáfora, igual que en “La Ciudad Feliz”, un lugar donde se pueda vivir y completar/entender a los otros. De allí o hacia allí, deriva su antigua costumbre de recorrer la ciudad, y estar así mejor fuera que dentro de casa.
Es probable que Elvira Navarro nos quiera argumenta que ha corregido tantos libros a cambio de poco, que ahora sigue corrigiendo afanosamente los textos de sus alumnos, o de otros libros por encargo, pero realmente parece desear que los libros los corrijan sus propios autores, y que esa sacrificada profesión desaparezca.
 
Norberto Spagnuolo di Nunzio
Alumno de Elvira Navarro / febrero de 2014
 
EPÍLOGO: Si yo fuera productor o director de cine no dudaría en tratar de conseguir los derechos de esta novela para hacer una buena película española. No sé si a la autora se le habrá ocurrido, y por eso ha plantado la confesión de Susana y la despistada escucha de Elisa al principio. Esa sola escena se lo merece. Claro que después  habría que saber contar el resto al mismo nivel, porque hay otras tantas de igual calidad. Pero el arranque, es el arranque.

www.arteqdarte.blogspot.com
 


miércoles, 16 de octubre de 2013

A EDUARDO MIGNOGNA, SIETE AÑOS DESPUÉS DE....

....su muerte, acaecida el 6 de octubre de 2006 en plena capacidad creadora, a punto de rodar la que sería su última película "LA SEÑAL", realizada en ausencia por su amigo, actor y colaborador Ricardo Darín con el apoyo de la viuda del escritor, Doña Graciela Aguirre.
Eduardo Mignogna era, fue, casi siempre, un tipo divertido, herencia de sus padres, y de la familia tronco de origen italiano procedente de la provincia centroitaliana de L'Aquila, región de los Abruzzos, país de Campobsaso, hace pocos años sacudida por un terrible terremoto cuyas heridas aún no han acabado de cicatrizar, y que, entre otras cosas, destruyó parcialmente la histórica fortaleza fundada por el duque de Alba, de donde se supone, deduce, que partió el apellido genérico de mi propia raíz paterna.
Por ahí andaba pues nuestro parentezco, consolidado luego en los ambientes inmigrantes de Buenos Aires, donde ya se sabe las familias se reunían, acudían a bailes, se conocían, y terminaban por anudar nuevas relaciones, matrimonios  incluídos.
Eduardo Mignogna fue un tipo muy seductor, quizás por ese carácter alegre heredado principalmente de sus padres, siempre cariñosos, divertidos, ocurrentes. Además era un tipo atractivo, bien formado, tarea que completó haciendo deportes en el mismo club donde yo asistía desde los cuatro años amparado en la figura de mi padre y junto a mi hermana mayor. Eduardo terminó por entrar en el equipo de infantiles de baloncesto junto conmigo, participando ambos durante años, hasta llegar a jugar como suplentes en el equipo de primera división, muy famoso y celebrado por aquél entonces, tanto que en el campeonato del mundo de baloncesto, celebrado en Buenos Aires, el equipo argentino estaba básicamente integrado por los jugadores del primer equipo de nuestro club, y llegó a ser el ganador del campeonato.
Eduardo era además un tipo vehemente sin exagerar en sus apasionamientos, recurriendo siempre a su capacidad de convencimiento, a su simpatía, y a su firmes maneras de sostener sus ideas y razonamientos, siempre muy claros y coherentes. Eso fue también gran parte de su calidad y condiciones de escritor de historias siempre sociales, y al principio además muy políticas, pero manteniendo el aire de su calidad humana en relación a los personajes que creaba.
Cuando andábamos por los iniciales veinte años, nos dimos a pergeñar de común acuerdo el viaje que nos traería a Europa, y particularmente, merced a una beca de prácticas en arquitectura que me otorgó un instituto privado argentino, sin saber ambos que tal viaje cambiaría para siempre nuestros dos destinos, y nos abriría de par en par las puertas de un mayor conocimiento sobre el mundo, la historia, y las gentes.
El ha sido siempre para mí un modelo que nunca pude imitar, salvo momentos pasajeros, dado que mi carácter siempre fue mucho más nebuloso aunque no trágico, más bien melancólico, pensativo, concentrado.
Han pasado siete años, y sigo deseando que estos recuerdos y su estar entre nosotros nunca me abandonen.

Norberto Spagnuolo di Nunzio

jueves, 3 de octubre de 2013

LA MIRADA DÚPLICE / Reflexiones machadianas


            ¿Verdad o fé, cúal nos hará libres? Parafraseando a Machado, una de las dos cuestiones nos helará el corazón. La cundalini, en tanto doble serpiente reptante, porta o conduce las dos energías enroscadas sobre la columna, la femenina y la masculina, el Yin y el Yan. ¿Somos dúplices, o simplemente duales? El rostro único partido, diverso, que se descubre en las fotos, en el espejo,  nos advierte de esta ambivalencia. ¿Y la mirada?

            Un divulgador de enseñanzas y saberes orientalistas habla de que también cada ojo mira, ve, con distintas motivaciones o necesidades, es decir con dos sentidos. El racional a través del ojo derecho, masculino, mirada fría y analítica, calculadora, prospectiva. El intuitivo por el ojo izquierdo, femenino, el del amor y lo sensible. ¿Pero no somos así para cada reacción? Es decir, ¿no estamos partidos, o conjuntados, en esas mitades duales que nos habitan en forma de cromosomas, células femeninas, las de mamá, y masculinas, las de papá, y que unas dominan a las otras o estan en mayor proporción por selección o definición natural de sexo? Dos necesidades, dos expresiones, dos configuraciones, dos formas de relacionarnos con el entorno y los otros, que deben coincidir, sumarse, complementarse, pero que normalmente se enfrentan, se oponen, y una domina a la otra. El amor y la razón.

            Dice el divulgador, nuestro sabio si quereis, que hay que usar, voluntariamente, la forma del amor, o al menos comenzar por ella. El sabio divulgador cree recordar, dice que dejó dicho Antonio Machado: "El ojo que tú ves / no es ojo porque te vea, / es ojo porque tú lo ves"

            Pero lo que de verdad dijo don Antonio, en sus conocidos Proverbios y Cantares, viene a  comenzar por: "Ojos que a la luz se abrieron / un día para, después, / ciegos tornar a la tierra / hartos de mirar sin ver". Y sigue una larga elaboración del concepto, de la idea, que el poeta va poco a poco ajustando en sucesivos trabajos. Por ejemplo, entre los dedicados a Ortega y Gasset (I), continuá el mensaje con: "El ojo que ves no es / ojo porque tú lo veas; / es ojo porque te ve". Aclarando, en los mismos Proverbios y Cantares (XXXVI): "No es el Yo fundamental / eso que busca el poeta / sino el Tú esencial". Para explayarse, en el XXXIX, con el tema de la mirada: "Busca en tu prójimo espejo; / pero no para afeitarte, / ni para tenirte el pelo" . Finalmente comprobamos que para Machado, en el Proverbio y Cantar XL: "Los ojos por qué suspiras, / sábelo bien, / los ojos en que te miras, / son ojos porque te ven". En Proverbios y Cantares LXXXV, aplica don Antonio un sabio consejo al respecto de todo lo que aquí apuntamos: " ¿Tú verdad? No, la Verdad, / y ven conmigo a buscarla, / la tuya guárdatela."

            De todo ello, de ese complejo y largo trabajar en la idea de la mirada, del ver y conmprender, del ver y entender, del ver y expresar, inferimos la posible confusión, mezcla de proverbios y cantares machadianos, no sólo del sabio divulgador, sino de casi todos nosotros en el recuerdo de estos versos y coplas que se hacen difícil de fijar en la memoria por su cambiante o variada expresión.

 

 

 

 

Levitando y apoyada en el coxis (variaciones higienistas)


      En Valdetorres, Maestrazgo alto, Teruel -triángulo del champurrado dicen los que aquí habitan- tengo sueños profundos y largos. Se repiten. Se refieren a necesidades de conseguir lo que quiero, de satisfacer el ego. Eso es lo que importa, triunfar en definitiva. Los sueños generan en mí una necesidad casi angustiosa de hacer el trabajo que me gusta, de que las cosas salgan bien, de proponer metas y objetivos, de dar rienda suelta a los sentidos. O sea, ensoñaciones del subconsciente que siempre se revela contra la cruda realidad, o contra la realidad que nos impone el consciente domesticado.

      La atención del pequeño hotel donde estamos es familiar. Julio me había explicado que el edificio era un antiguo palacete de algún noble o cortesano adinerado. Fachada de piedra con adornadas cornisas, grandes huecos y un exagerado escudo sobre el enorme portal, como para decir "aquí estamos nosotros, los tal y tal de cual". Las habitaciones son cómodas y dan a la pequeña plaza donde se sitúa el ayuntamiento. Desde ahí arrancan unas escaleras que se pierden hacia la parte alta del pueblo, aupado sobre una colina que domina el valle y volcado hacia el río que los separa. Hace calor. En el comedor te sirven comidas de menú popular con algunos platos regionales, pero justo el día que anuncian "ternasco" nos tenemos que ir. Las chicas que sirven son las hijas de los dueños, adolescentes con ganas de mirar por las ventanas y salir corriendo por la noche hacia el baile del primer pueblo. Ahora conversan con los mozos trabajadores que vienen a por el menú del día en pandilla. Ellas a ellos les piden que las lleven a bailar, o que por lo menos las saquen de allí, en coche, en moto, como sea y se ponen melosas. Además están los abuelos que también ayudan cuando las chicas desaparecen.

      Valdetorres es el aperitivo rupestre de nuestras vacaciones higienistas. Cosa de irse preparando, soltar las entendederas, relajarse. Termina bajando la empinada y prolongada cuesta que conduce a la orilla del mar, sin dejar de pasar por la increíble y mágica Morella. Ahora, ya en la primera noche de Los Madroños -Desierto de las Palmas, Oropesa del Mar- decido que lo de mi subconsciente alborotado debe ser culpa de esa larga negación de la satisfacción que me persigue últimamente en todos los aspectos, sobre todo trabajo y su rentabilidad moral, y las pulsiones sensibles, e intuyo que debo hacer más esfuerzos para que todo vaya saliendo según lo quiere él, mi subcon, y que tengo que conseguir todo lo que me proponga, no se vaya a cabrear y me vuelva tiriti. Como decía Julián, el dulce, amable y postrado santón de Riezu: quiero cosas, pero no hago lo posible ni tomo las decisiones suficientes para que se manifiesten.

      Pienso ahora que todo se debe a la pulsión inicial que me inculcó mi padre, ganar, ganar y ganar, y además follar; la ambivalencia entre la necesidad de ello y el paralelo temor a ello. Si las cosas se realizan hay que asumirlas, liderarlas, incluso volverse un poco cabrón para conseguir que se manifiesten o sigan funcionando.

      Estamos entre un desconcierto de edificios soltados en un espacio confuso y aparentemente desestructurado, como una aldea indígena en medio de la selva subtropical, o un pobladito de la pampa argentina. Las construcciones tienen ese aire de tapera o rancho a punto de ser arrasado por el malón de indios vengativos, salvajes  y furiosos, porque todo parece a medio hacer, sin terminar, con restos y abandono de cosas por doquier, chatarras, juegos de niños que fueron y a ellos entretuvieron, cultivos huertanos y mescolanza generalizada. Física edilicia de arquitectura vernácula o ecológica en busca del paraíso, con autoconstrucción desde la nada, sin mucho conocimiento, pocos o elementales recursos, p, y empiezas a ser más transparente que la luz de la luna llena. Por eso, en  noches como esas, todos descubren tus más recónditos secretos como si estuvieras tomando el sol con el cuero al aire, y después, en alguna postura de estiramiento y respiración, el alma se te dispara para arriba, mezclándose con el aire cargado de deshechos vitales abandonados y de sudores compartidos atravesados por suspiros quejumbrosos.

      Es entonces cuando alguien, quizás el más descargado que casi siempre resulta ser una mujer, comienza a despegarse de la tierra, a levitar tímidamente, aunque necesite aún apoyar el coxis sobre el suelo, como si se se tratara de la vuelta ancestral al primer apoyo. Le pregunto cómo lo hace, qué es lo que siente, pero ella se encoge de hombros y se sonríe. -No sé, no pienso en nada, sólo trato de ser feliz... Después nos explican que ése es un ejercicio de requilorio corporal, que andamos por la vida cotidiana con el cuerpo más desestructurado que una quiniela de tres resultados y así no hay subconsciente que descanse.

      Me lo creo, por eso me esfuerzo en repetir el ejercicio cuatro veces al día, pero  soy incapaz de levantar siquiera el culo o las pantorrillas del suelo. Al menos y mientras tanto, mi subconsciente ha dejado de pincharme con tanta parafernalia triunfadora. Como mucho ha comenzado a conformarse con satisfacer una visión que lo asalta ahora por las noches, terminar pegado al techo de la habitación, tal cómo sucedía en la película "Mary Poppins", cuando todos comienzan a reírse con las gracias y cuentos del viejo tío con  bigotes, y no pueden dejar de hacerlo.

      La risa te libera, ya lo dijo Humberto Eco recordando a los sabios de la antigüedad.
 

Verano 1998/1999

Norberto Spagnuolo
 

 

domingo, 29 de septiembre de 2013

"POR LOS OJOS DE RAQUEL MELLER": VISTOS POR LOS MÍOS.

En el Reina Victoria, Madrid, se ha estrenado en teatro comercial "Por los Ojos de Raquel Meller", obra que lleva algunos años en cartel en el teatro alternativo cuyo equipo le dió forma. En particular, es creación del múltiple HUGO PËREZ, factotum directivo del grupo junto a la Sra. Irina KOUBERSKAYA.
Hugo Pérez ha seleccionado canciones, diseñado o localizado el vestuario, definido el maquillaje y la expresividad, escrito y coordinado el argumento, y dirigido a los actores. El TEATRO TRIBUEÑE, amparado por la Fundación Argos, se creo hace unos pocos años, instalándose en el barrio de Manuel Becerra, junto al maravilloso parque de "La Fuente del Berro". El grupo de teatro, con sus dos directores al frente, comenzó siendo un apéndice del grupo de trabajo en la disciplina de Yoga Integral, comandado por el profesor Eduardo Carrera, activo impulsor de disciplinas y conocimientos varios sobre la historia, anhelos, y trabajos del hombre para avanzar en su desarrollo espiritual y emotivo. Todo esta carga positiva ha sido trasladada a los integrantes del teatro como base inicial de su formación, entendimiento y práctica de la experiencia teatral. Algunos miembros ya ejercían como profesionales, o de forma amateur, la disciplina teatral y/o actoral. Otros se han ido incorporando merced a ese paso previo en la práctica del Yoga, o por sus particulares dotes.
La obra "POR LOS OJOS DE RAQUEL MEYER" aporta mucho a la melancolía por la historia de la canción española, esa que competía con el tango para contar anhelos y desvelos de amores, unos femeninos, otros masculinos. Interesantes ambos por esa sociología de distintos desarraigos y soledades.
Vayan a verla, es buena y con calidad escénica e interpretativa digna de competir con el teatro más profesional. Pero no se crean todo lo que la propaganda comercial pueda contar al respecto de este nuevo montaje, como fábula más crecida, mejor decorada, más excelsamente vestida.
El tema es que la obra se mantuvo hasta ahora en los estrictos parámetros de un teatro alternativo, el del grupo Tribueñe en su propia Sala de la Fundación Argos. Dicho grupo incluye como raíz una larga práctica en el Yoga Integral, y en la última etapa, basada en experiencias amateurs anteriores, la introducción de ese pequeño y muy digno teatro alternativo con su propia sala y un grupo de actores inicialmente más amateurs que profesionales, aunque a estas alturas, luego decasi 8 años años de praxis teatral y taller de enseñanza, se pueda hablar de un grupo profesionalizado con experiencia y re-formación continua.
Sucede que al pasar por vez primera a montar una función comercial, "Por los ojos de Raquel Meller", aun con algunos años de hacerlo en el propio teatro Tribueñe con gran éxito minoritario, y sacarla luego a pasear por el país y el extranjero, recibir premios y críticas elogiosas, hacerlo ahora en una sala comercial con una trayectoria histórica variable, bajo la dirección/producción de un profesional clásico del Teatro comercial, como Juanjo Seoane, que se ha movido entre un teatro de calidad y repercusión cultural y un teatro comercial de cierta calidad, pueda que las características que cimentaron la fama alternativa de la obra puedan verse transformadas en una operación de mayor comercialidad, con pérdida de alguno de los valores derivados de un producto artesanal, minoritario de calidad. Es lógico. Un ejemplo muy claro al respecto lo encarna el complejo teatral de "La Abadía", que forma actores, directores y demás, les impulsa a llevar a cabo un montaje propio, y luego los catapulta a una carrera más comercial, si la ocasión lo acepta.
El paso a un teatro comercial puede ser para el grupo un empujón que merece la pena abordar, pero también el caer en algunas de las cesiones de carácter a que suelen dar lugar estos procesos por su propia envergadura y objetivos. Los resultados y ajustes del nuevo montaje nos darán las pistas para entenderlo.
Y otra referencia: No vayan a creer que aquí los homenajeados de éste estupendo producto son todos los que lo hacen, invención, producción, dirección y actores. Estos últimos no aparecen casi nunca en las alabanzas o reportajes de prensa nada más que en forma lateralizada. Lo cierto es que los actores aportan y mucho, sobre todo porque absorven las enseñanzas, trasladan las instrucciones, buscan construír un grupo homogéneo, asumen sinceramente que son parte de un todo, pero saben quizás que no la primera. Es decir, quizás la metáfora de la praxis yóguica sobre el aprendizaje se haya colado en su estructura corporativa: interés, aprendizaje, voluntad, aceptación, esfuerzo, contención.
Y, coincidentemente, habría que agregar que el propio Hugo Pérez, ante el estreno en dicha sala comercial con un montaje adaptado, ha declarado lo que puede leerse en el último número de EL PAÏS del viernes 20 de septiembre, "La semana de Madrid". Que no hay que tomarse lo que se cuenta en la obra al pié de la letra respecto a la vida de Raquel Meller, sino que: "más bien ofrece unos ambientes, un aliento femenino, un deambular poético por los hechos. A veces se da una pirueta, otras un trago amargo, los más una intuición acertada o un desengaño"  .
Copio esto, que puede derivarse de esa entrada de la obra en el circuito comercial, porque en la presentación inicial en la Sala Tribueñe, años ha, se comentaba por varios interlocutores y participantes, que la obra era una clara referencia a la vida, gestos, comportamientos y momentos de la vida de la artista. Claro que el mismo título de "Por los ojos de Raquel Meller" puede interpretarse como evocación del contexto referencial, el nicho ecológico existente, en relación a la propia cantante y su obra.
 
Norberto Spagnuolo / Publicado en Facebook
septiembre de 201
 

 

lunes, 9 de septiembre de 2013

UNA OLIMPICA ZUMBA (*)


No es que el comité del ramo sea muy fiable, conocemos, se habla de, se exhibe a veces, su capacidad para otorgar/o no, derivada de otras menudencias negociadoras. ¡OH!, la negociación, que viene de negocio. Lo cierto es que la candidatura (que también deviene de candidez), de España, para sostenerla y no enmendarla, a estas Olimpíadas del 20y20 ideadas en origen por el gran -y gastoso-, Alcalde Gallardón, andaba muy coja luego de tres fracasos en las convocatorias, y falta de trasfondo de apoyos. Pero no de necesidades políticas derivadas de la crisis, de vocerías irresponsables sobre el salir de la misma, aireadas internacionalmente buscando un convencimiento vano, y hasta de compromisos in extremis, como el apoyo a la solución Obama sobre la torturada Siria a cambio de un aparente e ignoto  palmadazo a la espalda del Sr. Rajoy, por el, también supuesto, remonte económico.

Y eso por no hablar del cacareo sobre el seguro triunfo de la propuesta española, aireada a troche y moche en península y alrededores, haciendo constar que el 90 % de los ciudadanos nacionales la apoyaban, y al menos un 83% de los madrileños. Datos, supuestos o imaginados, que se cansaron de vocear hasta en la misma sede de la elección final.

Demasiadas necesidades de apoyo extra olímpicas aderezadas por la presencia exagerada, a nuestra costa, de personalidades político-deportivas encargadas de la presentación. Unos que lo hacen bien, y otros que no saben lo que tienen que hacer ni decir. Y que encima pecan de ignorancia o imitación respecto del inglés, necesario e indispensable lenguaje para el intercambio internacional sin trampas.

Pena sincera para muchos ciudadanos, que se han creído y necesitado del canto de las sirenas olímpicas, hermoso argumento derivado de los griegos para enaltecer al hombre y sus posibilidades de superación, acuerdo amistoso y sincero, y de camino pasarla bien.

No en el caso de la propuesta española que se apoya en esos argumentos para conseguir otras cosas. En particular un respiro político y pretendido -por ellos mismos-, de tipo económico cara al público en general, pero sobre todo hacia los propios soportadores. ¿No andaría por allí también la concordancia en el horizonte temporal del EuroVegas madrileño?

Una propuesta escénica, territorial, de economía instrumental y rectitud ejecutoria, que los dichosos miembros del COI o no se han creído o ya venían dispuestos a pasar por alto. Gran gasto en vídeos que vistos por los poco enterados no explicitan nada más que una voluntad poética de contarlos, pero que no permiten venir en conocimiento de las cosas importantes de verdad.

Por ejemplo, de la territorialización de los distintos eventos y sedes, su capacidad física y de seguridad, el arqueo entre demanda y acogida, la amplitud de los desplazamientos, el impacto sobre lo preexistente y sus habitantes, el devenir integrador con el resto del tejido urbano y de servicios, etc. Y, sobre todo, ¿cuanto ha costado y va a costar a las exhaustas arcas públicas sufragadas por los de siempre para beneficio de los otros? ¿Y cuál sería el fruto derivado final?

Todo esto se mezcla con el posible impacto benefactor del turismo que aportará economía transitoria en consumo y empleo (15 a 21 días), y quizás su extensión sensible más allá de ese tiempo estricto de celebración. O sea, que si España se embolsa ahora, dicen ellos, cerca de 60 millones de visitantes/año, pueda llegar a los 80 en un futuro próximo, y aumentar de paso la parte alícuota madrileña a 6 millones.

¡And last, but not less!, quizás traducido por el C.O. español como “Últimamente, pero menos”, el principal intérprete histórico y heroico de este drama, el esforzado atleta contendiente, émulo de los antiguos héroes y semidioses antagonistas en la clásica Grecia, a los que el gobierno español ha ninguneado a través de su siempre sonriente, para disimular, ministro del ramo, que ha venido a encogerles subvenciones, ayudas, becas, instalaciones, etc., y hasta quizás hecho poco control a los devaneos con el dopaje.

Ya sabemos que nuestro país comienza a ser, merced a las políticas económicas de desmontaje del actual gobierno, orientadas por la Europa del Mercado Común (¿?), un territorio económico de oferta baja, no de tecnología punta sino de servicios, no de intercambios de alto valor sino de bajo perfil, no de generación de pensamiento y tecnología sino de su compra. Situación derivada posiblemente de la distribución del trabajo asignada por los imperios financiero-económicos privados, instrumentadores de la actual crisis, auspiciados por los grandes o pequeños países donde se refugian esos intereses.

Eso sí, con una palmadita en la espalda.

 

(*) Escarnio

 

viernes, 24 de mayo de 2013

DESCONSIDERADO FINAL PARA UNA SOLICITUD

Á fines del mes de Abril, ante mis constantes reclamaciones para que se tomara por la Junta Municipal de Moncloa decisión/firma definitiva para dar vía libre a la solicitud de Exposición sobre la Ciuad de los Poetas / Barrio de Valdezarza en Centro Cultural (¿?) Julio Cortázar, inicialmente con todos los pronunciamientos favorables por parte de los escalones intermedios, ya he comentado que recibo breve llamada con breve comentario, y breve declaración de que: "Su solicitud ha sido desautorizada en el curso de una reunión del Comité...(¿?). El Sr. Concejal del distrito me pide pues, para que no siga esperando en vano (más o menos), le comunique lo expuesto".
Por más que pregunto, nadie de los presuntos asume que ha sido él/ella el comunicante.
Nadie sabe donde está el dichoso expediente de solicitud. Nadie sabe quien ha tomado finalmente tal decisión, pero se presupone, aunque no del todo. El supuesto Comité, o Comisión Consultora denegatoria debe/puede haber estado constituída por el propio Sr. Concejal Presidente del Distrito, asesorado (¿?) por el Sr. Gerente de la Junta, y por la Sra. Secretaria de la misma. Consultada ésta, dice no saber nada; consultadas las Sras. Secretarias personales del Sr. Concejal del Distrito, dicen saber menos que cualquiera; consultados los representantes de los otros partidos políticos en minoría, dicen no estar enterados.
Solicito pues cita para con el Sr. Gerente de la Junta. Una de sus secretrarias me toma nota en un cuaderno. Le avisaremos dice. Eso fue hace más de quince dias. Vuelvo a llamar para inquirir cuando. ¿Pero usted pidió cita?, me pregunta una voz femenina de secretraria. Cierto, contesto. Pues no figura, me dice; quizás lo sepa mi compañera. Al cabo de otra semana llamo de nuevo. ¡Ah, es usted quien me llamó la otra vez. Si. Pues si no lo hemos llamado es que aún no es posible; el señor Gerente está muy ocupado. Hace más de quince dias que pedí la cita. Sí, pero si no se puede... ; el Sr. Gerente está muy ocupado. Ya le avisaremos, se atreve a contestar profética.
Y hasta aquí, por ahora. Por otro lado me informo que la Sra. Jefa de la Unidad de Cultura de la Junta está redactando la respuesta a la solicitud por mi parte de saber la causa cierta de la desautorización final de la Exposición. Lleva una semana o más en ello, debe ser difícil inventarse algo que no desentone, la comprendo. Sin embargo me sospecho el tono y el motivo baladí, o serio pero no cierto, que soporte la respuesta escrita.
Así es la vida de un ciudadano "al di la di ogni sospetta" en sus relaciones con la Administración. No saber nunca lo que intenta conocer.

Redactado por Norberto Spagnuolo di Nunzio
Solicitante de la Exposición
Atribulado ciudadano en busca de respuesta al cabo de nueve meses de presentar solicitud.

jueves, 9 de mayo de 2013

"EN CONSTRUCCION":. DEL CORRALITO ARGENTINO AL APR ETADO ESPAÑOL

Un nuevo teatro alternativo en el barrio preferente de la inmigración desolada. TEATRO DEL ARTE, calle San Cosme y San Damian nº 3, Lavapies, seguramente a cargo de un grupo de esforzados miembros de la colectividad artística madrileña deseosos de hacer algo más en el lugar más adecuado. Por eso quizás, esta propuesta de una obra argentina por los cuatrro costados con su alcance de interpretación de la fenomenología "gallega".

Una pareja, quizás en la vida real también, de actores y autores argentinos que aún mantienen casi enterita su producción patriota del habla porteña. Se han escrito la obra, seguramente siguiendo parte o todo de su propia experiencia de transferencia obligada del Plata al Mediterráneo entre crisis, o sea, al borde del desastre dos mares. Un texto realmente interesante, quizás pelín tópico, y a veces excesivo en tiempos y extensiones repetidas, pero bien armado, algo que recurre a la memoria localista de todos los inmigrados, tan sólo protegidos por ese acudir a sus propias reaíces, gustos, costumbres, formas expresivas, o plagados de desencuentros culturales con el espacio receptor al que intentan asimilarse.

Buenos actores, como casi todos los argentinos, capaces de "montar un potro y sofrenarlo en la luna". Capaces de hacer de todo, no sólo de escribir su propia obra de denuncia, de interpretarla, de sentirla, de vivirla fuera y dentro de la escena, y de practicar varias artes complementarias: música, canto, baile, siempre en un nivel absolutamente acorde y digno, y convertir a la obra en algo que se aproxima a un musical dramático con base tango.
Y sin embargo cargado todo de universalidad, posiblemente porque Argentina es pura metáfora de inmigración y sobrevivencia, de cruce de culturas, de entendimientos entre lenguas, pronunciaciones, costumbres y aspiraciones, prácticas cocineras incluídas.

Estupendos actores que canalizan emoción y sentimientos a raudales, verdad migratoria, cultura arraigada pero intercambiable. Deseos de integración a pesar de las pequeñas o grandes barreras, como acaba de ocurrirle al gran Ara Malikian después de 15 años de vida en España plagados de una constante donación de su gran talento musical. Le han denegado la ciudadanía.

Excelente también la dirección de la obra, supongo que fácil, del conocido actor TRISTAN ULLOA, famoso hace tiempo por una película de amores desestructurantes, y ahora conocido actor en una serie de TVE. Se nota por ahí también un equipo técnico y auxiliar del mismo tono esforzado, atento, comprometido, y además próximos, simpáticos, cálidos, como debe ser todso encuentro entrre dadores y receptores.

Vayan a verlo, acerquense a ese TEATRO DEL ARTE, con una sala bien pensada y acondicionada, rectangular, tres lados rodeados de básicas aunque cómodas butacas tapizadas en hilera, la contrapared liberada para las apariciones y desapariciones actorales, y algún forillo extra por detrás de la platea. Tecnología suficiente y bien aprovechada.

Algún pequeño inconveniente para el espectador, por ejemplo que una vez comenzada la obra nadie puede entrar, y si sales no puedes volver, condicionantes de la disposición de la sala y la falta de escape aleatorio visible (salida de emergencia). Otro inconveniente, el transcurso de la entrada a teatro y sala, canalizados por un estrecho pasillo y una angosta puerta única, con el equipo de aseos en medio. ¿Explicación? Todo el sistema "constructivo" gira en torno de un viejo y modesto edificio de viviendas decimonónicas, llamado del tipo "embarazo o canguro". Un segundo edificio con viviendas más modcestas se encajaba en el interior de la manzana luego de superar un pequeño patio entre edificio a fachada y edificio interior. Este último sólo conserva su envoltorio con una pequeña crujía delantera. Las viviendas interiores han sido vaciadas y es donde se ha desarrollado la sala, capaz para 116 espectadores sentados en una "U" con tres filas en fondo.

Emprendimiento elogiable, hecho con cariño, suficientes aunque modestos medios, elogiable en suma. Y se nota que saben del asunto todos los que allí participan.

Buenos augurios, se lo merecen.

Norberto Spagnuolo di Nunzio para ARTEQDARTE.