jueves, 22 de enero de 2009

Los NUDOS -des/PLEGADOS- de la Memoria

DES-NUDOS

Antonio Sosa
Exposición Galería FUCAR
20 Diciembre 2008-24 Enero 2009


Epítome Previo:
- Lo primero que hay que decir de esta muestra es que es interesante y sugestiva. Los trabajos resumen calidad y paciencia ejecutoria, hacen reflexionar, des-velan luces y oscuridades del subconsciente, e instruyen una cultura convertida en memoria genética. Si los observadores visitantes llegan al menos a descubrir algo de esto, el artista puede darse por satisfecho.
- Lo segundo, es que estos nuevos trabajos mejoran, agrandan y completan lo inicialmente aportado en anteriores recientes, tanto expuestos en la misma galería como en AR-CO en Febrero de 2004, o en las ilustraciones del libro de poemas del extremeño Pablo Guerrero.
- Lo tercero parece ahora indudable. Antonio Sosa ha conseguido ir más allá, y de manera más consciente, de sus reflexiones plásticas gracias a la orientación, o seguimiento, de lo que parece ser un pensamiento o praxis más elevada e integradora.


Testimonio:
Las obras bien podrían ser serigrafías o grabados, pero son aguadas de tinta china, acuarelas, carboncillos sobre papel sostenible, donde se aprecia el juego de las sucesivas capas de laboriosas pinceladas, y tratamientos diversos impregnados de espacio interior, quizás interestelar, y por lo tanto de tiempo, con incrustaciones, hechos, momentos congelados luchando por permanecer o ser rescatados en ese sucesivo tejido. Y el peso de la memoria del artista, trufado de mixta sensibilidad arábigo-andaluza y cristiana, en resumen, de la iconografía vivencial de un espacio de referencia cultural, entretejido de guirnaldas de flores, celosías forjadas, verdeazules diversos, cortinajes traslúcidos, agua fresca de la fuente, luces y sombras penetradas por la luz, lacería, grecas, geometrías del plano y del espacio, y aún cajas-cárceles de hierro. Un universo formal que late, de forma cierta, en el espíritu sensible y la memoria patriarcal del autor, que ya pusiera en práctica en las mencionados referencias.
Con esos argumentos plástico-emotivos, culturales, Sosa ataca el trabajo del des-NUDO de la memoria de la vida, de la suya en particular, que no es más que el intento o concreción de hacer patente, des-atascar, esos nudos escondidos en el recuerdo y la
formación, a los que somete a la presencia de las “capas” del tiempo, del tejido incierto de lo vivido de forma consciente o inconsciente. Los personajes se mueven entre redes espaciales y temporales, localizados como sujetos no liberados, pero con esperanzas de serlo. Reconocimiento al menos de esos nudos, trabas, y del deseo de redención. A ello contribuyen en tanto que relicarios, exvotos, ofrendas, piezas fetiche, los elementos sólidos, figuras concretas aquí dibujados muchas veces en blanco, que perpetúan los trabajos escultóricos del artista en la serialización de objetos pequeños, cotidianos, simbólicos.
José Iñiguez lo ha entendido perfectamente al decir que “El ornamento no deja de ser una respuesta”. Y tal como nosotros mismos dijéramos de esas anteriores exposiciones:
“Son obras que no pueden negar el trasfondo andaluz, sevillano más concretamente, de su autor. Obras donde late una religiosidad y devoción ancestral amparada en la tradición hispalense de los mitos, y ritos, de la iglesia católica española. Pero también el ansia de una búsqueda que si bien trata de, o se apoya en, el retorno a las imágenes que la niñez y la educación han ido sedimentando en la sensibilidad y los recuerdos, busca otra forma, razón o camino más sólido que venga a concretar el verdadero sentido de esa búsqueda espiritual y moral del ser humano. (…), planteando un espacio saturado de líneas fuerza, de trazos que acompañan e inciden en las figuraciones referentes. A veces, ese “trazado” se convierte en floritura Sevillana.”

De estructura barroca, como puntea el propio autor en muchos de sus trabajos y títulos, que nos recuerdan además a otros artistas andaluces contemporáneos, y también, porque no, a algunos del Nuevo Mundo, como las espectaculares grabadoras argentinas Alicia Schiavino, Christina Santander, y Nelly Rivkin, o la afro-cubana Mirella López, todas con universos sensibles muy análogos. Y podría hablarse también de referencias o concomitancias respecto a la Escuela Colonial Limeña.

Fragmentos:
Hay un grupo de pequeñas obras donde el artista se expresa en plena libertad manual y de pensamiento, al correr del pincel. Ambientes oníricos, voluptuosos, rastros de pasión y ensoñación. Parrillas de San Lorenzo y Gólgotas para atemperar o castigar ardores poco católicos.
En otras obras, más formales y de mayor tamaño, aparecen símbolos de la tortura en épocas pasadas, tanto moras como cristianas: cajas de barrotes, cadenas, sombras omnipotentes, recuerdos de un cierto Dios que nos atrapa o libera. Y acompañándolas, arabescos, veladuras de rejas, mantones y cortinas, fondos tapizados, hojarasca, enredaderas de glicinas, tierra y cielo azul rosado.
Y agua cristalina que arrastra y mantiene la memoria de todo, que soporta y protege a los hombres y mujeres, eternos aspirantes a nacer o renacer, y a las madres que los cobijan. Y un espectacular hombre durmiente, que como pecio marino ofrece su piel con el tatuaje de miles de años de aventuras y desventuras de Odiseo.
Memoria del tiempo y del agua, pasajes astrales, hombres muertos o en reposo, pasión de madres. Fósiles, culturas antiguas expresándose en símbolos, recuerdos, creencias.

Antonio di Luca
Consultor / Colectivo arte_qdarte
www.arteqdarte.blogspot,com

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