martes, 21 de agosto de 2007

UTOPIA: Irrenunciable Irrealidad


"La mayoría de las personas veraces y bondadosas que hoy en día se declaran partidarias
de la utopía creen estar defendiendo de hecho una sociedad más justa, más igualitaria,
más habitable y que, además --y esto es importante-- puede ser realmente realizable algún día
y en algún lugar, al menos de forma aproximativa, como aproximación a un ideal.
Si nos atenemos a la etimología de la palabra utopía, estas personas no son propiamente utopistas,
sino gentes con convicciones morales profundas e ideales morales alternativos que luchan
por una sociedad mejor. En cambio, la mayoría de las personas que se declaran contrarias
a la utopía suelen defender en nuestros medios de comunicación que vivimos en el menos malo
de los mundos existentes o en el mejor de los mundos posibles, y que en política no hay que
hacerse ilusiones inútiles. Por supuesto, estas personas no suelen entrar a discutir qué ilusiones
son útiles y cuáles inútiles. Por lo general tienden a creer que todas las ilusiones colectivas
son inútiles."

(El Viejo Topo. España, febrero del 2002. Edición para Internet) .


"UTOPIA: Irrenunciable irrealidad"

Madrid, Octubre de 2004
Norberto SPAGNUOLO di NUNZIO

Diseñador Urbano
Diplomado en Ordenación del Territorio
Miembro de FUNDICOT


Habito en Madrid en un barrio que fue proyectado y construido como una utopía, más allá de la realidad disponible entonces, ejercitable, permisible, al uso. Durante un tiempo, el que transcurrió de la dictadura a la democracia, gran parte de sus habitantes intentaron interpretar correctamente el guión teórico, rellenar de contenidos vitales su ideal estructura de papel, poner en marcha sus esquemas de pura metáfora democrática. Hoy en día, pocos de aquellos antiguos residentes recuerdan el texto íntegro. La mayoría de los nuevos sólo pretenden transitar por él brevemente, guiándose por un modelo propio, el que dictan las leyes del mercado. Los poderes públicos locales, teóricos detentadores de la memoria colectiva, ni siquiera saben interpretar lo que queda de las bases normativas, permitiendo su continua destrucción. A pesar de todo, detrás de su actual uso "tópico", subsisten sus diagramas "u-tópicos".
Para Xabier Laborda, de la Universidad de Murcia, "la ciudad es un escenario tópico de la utopía porque la utopía surge como proyecto de ciudad donde tenga cabida la diferencia radical. La utopía es un espacio, esencialmente el suyo propio, el ideal. Mas no por ello resulta formalmente incompatible con un lugar factual. Si bien el significado etimológico, además del escepticismo derivado de la experiencia, atestigua que la utopía no se halla en ningún sitio, pues es u-tópos o no lugar, ello se debe a que efectivamente posee un lugar privativo, que no está dispuesto en las tres dimensiones espaciales ni en un lugar del paisaje, sino en la doble dimensión de las ideas y de su historicidad. (...)"
Julio Verne, en sus obras de adelanto científico-humanista, trató de forma repetida el tema de la utopía urbana ligada a la idea de progreso o su rechazo, tanto en el apartado del hogar personal o familiar, el de ciertos héroes arquetípicos -por ejemplo el Capitán Nemo y su Nautilos- como en el de las nuevas ciudades. En su novela de 1879 "Los quinientos millones de la Begum", el autor describe el marco de ideas y la realización de dos ciudades a través del artilugio literario de otros tantos personajes, en este caso estereotipos culturales, que reciben una parte igual de esa fabulosa herencia.
Los protagonistas están encarnados en un francés y un alemán, cada uno con su tópica carga de características genéricas que a su vez producirán dos ideas diversas de ciudad: "la elegante, liberal y filantrópica manera francesa: France-Ville, y la tosca, tiránica, pero eficiente forma germánica: Stahlstadt" . Ambas propuestas sin embargo no están vinculadas a la idea de utopía tradicional, sino a la forma capitalista y su posibilidad de llevar a la práctica la propia utopía personal. Por supuesto, la construcción de ambas no se plantea en la "vieja Europa", sino en la tierra de promisión, la América de después de la Guerra de Secesión, donde tantas otras utopías y experimentos sociales reales se dieron cita por aquél entonces. France-Ville, por designio de su creador, será una moderna Hygeia, a la manera de la avanzada por J. Benjamin Papworth en 1827, e inspirada tanto en las ideas higienistas de Shelton, Kellogs, etc., como en la necesaria salubridad pública reclamada por entonces. Por el contrario, Stahlstadt es una ciudad factoría, con fábricas de acero y residencias para obreros, empleados y directivos, modelizada a partir del complejo Krupp de Essen. ("Casas de papel". Juan Calatrava, en Revista SILENO 6-La Casa. 1999, Madrid). Idea que nos recuerda además a la famosa "Cité Industrielle", de Antonio Garnier (1901-04), desarrollada después de que el flamante arquitecto intentara reconstruir, como ejercicio académico, el plano de "TURCULO", la ciudad de Cicerón. Poco tiempo antes, Ebenezer Howard luchaba por imponer las ideas sobre su Ciudad Jardín, siguiendo los principios proclamados por Bellamy, quien había "trazado un cuadro gráfico de toda la nación americana organizada según los principios del cooperativismo" (Sigfried Giedion, 1940)
La concepción de mi barrio como una propuesta más allá de los trillados y empobrecidos cauces del urbanismo de finales del franquismo no fue casual. Es cierto que, como dice Marcuse: "El concepto de utopía es un concepto histórico. Se refiere a los proyectos de transformación social que se consideran imposibles. ¿Por qué razones imposibles? En la corriente discusión de la utopía, la imposibilidad de realización del proyecto de una nueva sociedad se afirma, primero, porque los factores subjetivos y objetivos de una determinada situación social se oponen a la transformación; se habla entonces de inmadurez de la situación social. (...). Sin embargo existía entonces en España una soterrada voluntad de cambio social y político que alumbraba, de forma intermitente, la realidad, buscando nuevas fronteras y apuntando hacia la luz, hacia un horizonte despejado y prometedor. Ciudad de los Poetas no fue una propuesta aislada en el panorama de aquellos tiempos, tan sólo un escalón o un hito, quizás más amplio y elaborado, pero al que precedieron y continuaron otros.
En el trasfondo de aquella idea latía además una sólida formación profesional basada en el racionalismo, en las nuevas ideas de organización y planeamiento urbano heredadas de los CIAM y el GATEPAC, de las que los autores se sentían deudores. Pero también había una potente línea de pensamiento político, y unas vivencias personales y familiares que enlazaban a muchos de los profesionales de entonces con las ideas de la última República, en cuyo seno habian sido educados. Uno de los autores del Plan Parcial de Ciudad de los Poetas (Plan Regulador), Antonio Perpiñá Sebriá, catalán de nacimiento, había luchado en el frente del Ebro defendiendo a aquella, a la que se sentía vinculado además por tradición familiar. En 1936/39 era un adolescente con menos de 18 años. En 1945 se convirtió en uno de los arquitectos urbanistas más prometedores de su generación. En 1963, junto a su socio, Luis Iglesias Martí, también catalán aunque diez años menor, plasmó sus sedimentados ideales en las líneas directrices de Ciudad de los Poetas, prácticamente un "barrio" de casi 6.000 viviendas y más de 25.000 habitantes. Tantos como los que, por ese entonces, poblaban a Soria y Guadalajara, empobrecidas ciudades de la meseta castellana.
En la Memoria del Plan de la Ciudad de los Poetas, donde se reflejan las condiciones urbanísticas principales, se puede leer una descripción de las ideas básicas sobre la estructura urbana:
- "Dotación de una red viaria adaptada a la topografía y enlazada a la red de calles perimetrales actualmente existentes.
- Organización de un sistema urbanístico mediante Unidades Vecinales completas, alrededor de los centros de Primera Enseñanza y Parvularios.
- Separación de la circulación de la Red de Tráfico Rodado con la Red de Peatones.
- Dotación de un sistema fundamental de Zonas Verdes que enlacen las distintas unidades vecinales con el Centro Cívico y Comercial.
- Organización de núcleos de edificación en ordenación de Bloque Abierto, formando a su vez una serie de recintos en forma de plazas y calles de poca longitud destinadas totalmente a ser pavimentadas.
- Dotación de todos los servicios públicos correspondientes al barrio."
Y más adelante, la argumentación sobre el concepto urbano aglutinante:
"Por esto se ha entendido que el crisol de cada una de las Unidades Vecinales es la Escuela. El alcance del edificio escolar ha de ser mucho más profundo que lo que hasta aquí se ha considerado en esta clase de edificios. La escuela permanece cerrada a partir de las cinco o seis de la tarde en los días de trabajo, así como todo los días festivos y en épocas de vacaciones. Los campos (deportivos) escolares son utilizados únicamente en los momentos de recreo en período escolar, y lo mismo ocurre con el Salón de Actos y la posible Biblioteca de que disponga la escuela. La vida comunitaria exige, por otra parte, la creación de un centro social y cultural, a la vez recreativo y Sala de Reunión que polarice las diversas unidades vecinales. Este concepto exige la creación de un edificio complejo que sea de por sí el elemento aglutinante de la verdadera vida social de la unidad vecinal." (Antonio Perpiñá y Luis Iglesias Martí. Memoria del Plan Parcial Ciudad de los Poetas. 1963. Pgs. 4 y 5)
En definitiva, una micro ciudad madrileña organizada en torno a los centros de formación, cultura y solidaridad social, algo que se creía entonces de difícil o imposible satisfacción, y se oponía frontalmente a la trama normal, organizada y cotidiana de la sociedad. Algo inicialmente utópico que los iniciales habitantes trataron de hacer realidad.
Marcuse insiste: "En segundo lugar, el proyecto de una transformación social se puede considerar irrealizable porque esté en contradicción con determinadas leyes científicas comprobadas, leyes biológicas, o físicas, etc. (...). Creo que sólo podemos hablar de Utopía en este segundo sentido, o sea, cuando un proyecto de transformación social entra realmente en contradicción con leyes científicas comprobables y comprobadas. Sólo un proyecto así es utópico en sentido estricto, o sea, extrahistórico." (Herbert Marcuse. Op. cit.) Aunque sabemos, por la experiencia de la historia del pensamiento, y el propio desarrollo evolutivo de la humanidad, que muchas de las leyes científicas establecidas pueden acabar siendo reemplazadas por otras.
Se conocen, o existe constancia literaria abundante, de variadas -algunas famosas- propuestas de sociedades y ciudades ideales, utópicas. Proposiciones que hombres justos, pensadores ilustres, filósofos reconocidos, matemáticos sagaces, hombres iluminados, o pujantes colectivos sociales, han visualizado para acercar la vida del hombre hacia una sociedad más justa, igualitaria o simplemente ordenada, en el tiempo y en el espacio. De "La República", de Platón, al "News from Nowhere" de William Morris, encontramos entre otras: Utopía de Tomás Moro, La Cittá del Sole, de Tomaso Campanella, New Atlantis, de Francis Bacon, The Commonwealth of Oceana, de J. Harrington, Telémaque, de Fenelon, que fueron lenta y espaciadamente desgranándose hacia las propuestas para el "hombre nuevo", el de la revolución industrial, el del proletarismo y la solidaridad internacional, que alumbró gran parte del urbanismo internacional del siglo pasado hasta la dilución del anarquismo, la caída de la Unión Soviética, o la consecuente entrada en pérdida de la llamada Sociedad del Bienestar de las burguesías occidentales.
Y qué decir de las ideales ciudades imaginadas y propuestas por el naciente urbanismo moderno, precedidas por revoluciones, cambios de régimen político, ideas sociales y de regeneración desde los siglos XVIII y XIX, una vez asumidos los postulados del golpe final de la Revolución Burguesa encabezada por la Inglaterra de Cromwell, la Francia del XVIII, y contagiados en la América del Norte, colonia de colonias, cuna hereditaria de tantas utopías sobre el papel y también sobre la tierra. Se habla incluso de la utopía de las Misiones en la América cristiana, la que encabezaron Fray Bartolomé de las Casas, la Orden de los Jesuitas, etc., mucho antes, allá por el siglo XVI. Y algunos incluso arriman el ascua hasta las propias Leyes de Indias, prodigioso manual para la conquista, organización y saqueo de la América Hispánica.
Una investigación sobre las diversas teorías y posibilidades de concreción satisfactoria de la forma urbana, realizada en España a finales de los años sesenta por un equipo -y pareja- de arquitectos argentinos, Jorge Sarquis y Eulalia Marques, y publicada por el ministerio del ramo, analiza, entre otros, y tal que modelo urbano de respuesta, a esa misma Ciudad de los Poetas de 1963, a la que considera como una de las propuestas que más cumple con una lista integrada de requerimientos. La lista, que se ofrecía entonces como "Requisitos o determinantes fundamentales en los esquemas de funcionamiento de una urbanización", se apoyaba en estudios de Chermayef y Alexander. Sobre un total de treinta y tres especificaciones, aparecen las diez siguientes vinculadas de forma preferente al mundo infantil, o a las prácticas derivadas del mismo en el uso del espacio exterior. Todas se indican con su posición jerárquica original en dicho Estudio: ("Análisis de las Metodologías del Diseño." MOPU. Madrid. 1972)
3º ) Espacio común para el descanso, la conversación, juego y vigilancia de los niños.
7º ) Separación de niños y ancianos con respecto a los vehículos.
8º ) Separación entre peatones y vehículos en movimiento.
10º ) Límites claros entre el dominio semi privado y el público.
14º ) Circulación de peatones sin discontinuidades peligrosas o confusas de nivel o dirección.
15º ) Areas seguras y placenteras para efectuar paseos a pié o en vehículos rodados (excepción del automóvil)
17º ) Un complejo nuevo en una zona ya edificada no debe trastornar o destruir el patrón urbano ya establecido.
18º ) La disposición de bloques o viviendas debe generar espacios variados y a escala humana, sin caer ni el caos ni la monotonía.
32º ) El planteo general de circulación de vehículos debe ser claro, de fácil comprensión, con la mínima cantidad de puntos de conflicto.
33º ) El emplazamiento de viviendas, circulaciones y zonas comunes debe hacerse observando atentamente las condiciones de clima, orientación, topografía, etc.
La UTOPÍA ha sido definida por Martín Buber como "La visión de lo justo en un tiempo perfecto". Es decir, algo fuera del lugar y del tiempo, ucrónico y anacrónico. Hoy podríamos decir que "virtual", o "factual", algo que puede llegar a ser, pero que no va siendo. Es, por tanto, la aspiración a un estado ideal, de lugar, de estructura, de la condición humana y su organización; algo tendencialmente realizable que no acaba de ser un absoluto. Por eso la Realidad Urbana siempre oculta signos difusos de distintas y sucesivas utopías que sólo algunos iluminados descubren o consiguen interpretar, como si fuera, y lo es, un legado mistérico difícil de re-conocer.
En relación a ello, Ciudad de los Poetas aportó además algo que más tarde fue corroborado como positivo por diversos estudios de antropología y topología aplicados al aprendizaje urbano de niños y adolescentes. El espacio peatonal seguro, de juegos y movilidad primaria amplia, de reconocimiento del entorno urbano y satisfacción de necesidades básicas, así como la fragmentación escalar de los volúmenes construidos y de los espacios libres. También aportó en relación a ello la trama laberíntica pero reconocible, rastro inspirado de las ciudades medievales y musulmanas, y con ello la riqueza, fantasía, el misterio y el escenario diverso propios de aquellas, que enriquecen la imaginación, el juego, la actividad neuronal y motriz, la sensación de protagonismo. O quizá porque como dice Pérez de Carrera: "El arte arquitectónico siempre se relacionó con formas y lugares (teatro) donde podía pasar algo sorprendente, donde iban a producirse transformaciones inesperadas. Para ello se utilizaron espacios que lo propiciaron. Espacios construidos a base de materiales especiales que ya atesoraban características adecuadas a los efectos que se pretendían..." ("49 respuestas a la aventura del pensamiento." Tomo 1-14.15. Fundación Argos. Madrid, 2004)
Quizás por eso, otro profesional argentino volvió a re-interpretar, años más tarde, a pesar de su progresivo deterioro, la valía argumental aún latente en Ciudad de los Poetas, singular "escenario vital", y trató de re-transmitirlo a sus alumnos de dos continentes. Jorge A. Togneri de Micheli, arquitecto e investigador, hoy ya fallecido, en su tiempo Profesor, Catedrático, e Investigador en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de La Plata, así como titular conjunto de una Cátedra de Doctorado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid ("Como aprender, cómo enseñar. Introducción a una didáctica de la Arquitectura. 1992/96), describió en un artículo destinado a sus grupos de trabajo algunos de los efectos de la desaceleración o pérdida de la llamada "Utopía Saconiana": "Los espacios exteriores estaban clasificados como lugares privados de uso público. Privados lo eran, puesto que todo debe pertenecer a alguien en este mundo, y los escribanos (notarios) redactaron los títulos de propiedad de cada vivienda ampliándolos a ciertas partes no cubiertas. Pero la intención del promotor, de los arquitectos, y de los primitivos habitantes eran que fueran de uso público.
El Barrio fue cambiando de ocupantes. Sus excelentes espacios hicieron que se valorizara. Los ocupantes nuevos no pensaban como los primitivos. Los tiempos habían cambiado también, y la balanza hoy se inclina hacia el sector de los privilegios, de la propiedad privada, del individualismo y de la competencia. Entonces se desempolvaron los títulos de propiedad, y los bellos espacios continuos exteriores pasaron, en parte y por ahora, a ser preferentemente espacios privados. Propiedad privada inviolable.
Así empezó a morir de tristeza el Barrio de los Poetas. entre las alambradas, las verjas y los candados - que se ven en las fotografías- casi nunca hay nadie. Ahora se ven jaulas para "monos" en sitios que fueron concebidos como lugares para que transcurriera la vida. La propiedad privada ha triunfado una vez más sobre la concepción social. Los hechos están a la vista."
Pero el autor, dirigiéndose a los alumnos, concluía el artículo con un reclamo hacia la esperanza, hacia el cumplimiento de la Utopía:
"(.......) Este trabajo es también, como hemos visto, un instrumento para el aprendizaje. Todo debe servir para que en algún momento, en las ciudades, haya más espacios sociales que estén al servicio de la vida de toda la gente."
Jorge A. Togneri, fue también capaz de sintetizar para sus alumnos, y tras una visita a Granada, que es lo que nos influye cuando recorremos un espacio urbano sensible: "Agua que corre, voy a contarte de la Alambra, de lo que me pasó en Granada. Sé que voy a mezclar cosas y tiempos. Este relato ya pasó varias veces por mi cabeza y por mi piel. (....) Y también que algún otro, no sé bien quién, repetirá desde su punto de vista estas mismas palabras al comprobar cómo el proceso que tiene lugar en la mente se entrelaza con el que tiene lugar en el cuerpo. Se trata de esa columnita que en nuestros gráficos intenta representar la presencia de los afectos, de las relaciones humanas que tienen lugar a partir de la construcción de los objetos." (Madrid, 18/04/93)
Quizás por eso, para el referido Pérez de Carrera, "El arte no se casa con el poder porque atraviesa el espacio que envuelve el modelo creado, y por ello los esquemas establecidos sellan la boca de los poetas y ponen guantes de hierro en sus manos, o los matan. Pero todos debieran entender que el arte es el testimonio de un universo desconocido que hace vislumbrar, desde las capacidades conquistadas, algo que nos alienta en la insumisión, que nos distancia de la adoración de la rutina cuando un escalofrío recorre las entrañas de la materia hacia la esquina del tiempo. El artista sabe que todo espacio debe ser asumido, pero nunca conquistado." (Op. Cit. 14.27)
Algo que poco se contradice con lo que en su tiempo apostilló Marcuse en el libro anteriormente citado, tomando como referencia una deseable perspectiva del marxismo: "El marxismo ha de asumir el riesgo de definir la libertad de tal modo que se haga consciente y se perciba como algo que en ningún lugar subsiste aún ni ha subsistido. Y precisamente porque las posibilidades llamadas utópicas no son en absoluto utópicas, sino negación histórico-social determinada de lo existente. La toma de consciencia de esas posibilidades, y la toma de consciencia de las fuerzas que las impiden y las niegan, exigen de nosotros una oposición muy realista, muy pragmática. Una oposición libre de toda ilusión, pero también de todo derrotismo, el cual traiciona ya por su mera existencia las posibilidades de la libertad en beneficio de lo existente". ("El final de la Utopía". Herbert Marcuse. Ediciones Ariel. Barcelona. 1968)
Al menos, eso parecía posible y verificable hasta hace poco. La nueva sociedad y ciudad del consumo, del mercado y del marketing feroz, lo está haciendo cada vez más difícil, al menos de cara al futuro. ¿Qué poder político, qué promotor o constructor, qué capital financiero, o qué técnico responsable englobados todos en el llamado Bloque Inmobiliario Profesional piensa ahora en términos de utopía la realidad construíble? ¿Hay algo colectivo que ofrecer al consumidor más allá de lo puramente material? Desde la Segunda Guerra Mundial y la ideología de la reconstrucción puesta en marcha -más humanidad, más solidaridad, más democracia- y cada vez que la naciente "sociedad global" sucumbía en sus propias catástrofes, las profecías utópicas de lo urbano han caído en desgracia, al menos desde los estandartes otrora levantados por la actual cultura dominante.
Que "otro mundo, otra ciudad son posibles", como no se cansan de pregonar los componentes del colectivo ATTAC (Organización NO gubernamental ACCION por una TASA TOBIN de AYUDA a los CIUDADANOS), es evidente. Los principios que inspiran a esta organización abierta - que se extiende paulatinamente por el mundo occidental- democracia como forma de participación, respeto a la libertad de conciencia, pensamiento y expresión, lIbertad de discusión, debate permanente de las ideas como instrumento de formación, representación integrada de la junta rectora, respeto al carácter plurilinguístico, etc., se ponen al servicio de lo que en su momento fijaron como alternativa al desarrollo capitalista global la Conferencia de Estocolmo en 1972, la Cumbre de Río de Janeiro, de 1992, y el Protocolo de la Agenda 21, Local. Había que cambiar el modelo de desarrollo hacia la equiparación en importancia de la equidad social, la salud ambiental, y el crecimiento económico, modelo alternativo que fue bautizado como de "desarrollo sostenible". Los planteamientos de la Agenda 21, Local, capítulo 28, acerca las soluciones a los problemas concretos del territorio inmediato con temas como la lucha contra la pobreza, la protección de la salud humana, la conservación de la biodiversidad, o el fomento de la participación de la juventud y de la mujer en ese "desarrollo sostenible". En apartados concretos relacionados con lo Social aplicado al urbanismo, se apuesta por unas mejores calidades ambientales y del hábitat bajo el principio de garantizar la igualdad de derechos para todas y todos. Mayor atención a los equipamientos públicos en cantidad, calidad y accesibilidad, atención también al espacio público como tal, y no como residuo o sobrante del privado, procurando la adecuada amplitud y distribución de zonas verdes, parques, y plazas, tal que lugares de sociabilidad y comunicación de la población, y por último la consideración de la vivienda como bien social, y no sólo económico. Qué duda cabe que Ciudad de los Poetas, y algunos otros ejemplos derivados o antecesores, fueron creados inicialmente con esas intenciones.
Uno de los últimos libros aparecidos al respecto de las luchas y utopías en marcha, (Sandercock, Leonie. "Towards Cosmopolis: Planning for Multicultural Cities". John Wiley. Chichester, 1998), analiza y explica el fenómeno detenidamente, y nos aporta una serie de indicios que permiten visualizar hacia dónde se dirige, y de qué argumentos se compone la práctica de la Utopía Urbana bajo las formas sociopolíticas de la postmodernidad. Según el comentario publicado en Internet sobre dicho libro, en el apartado "Rudimentos: prácticas insurgentes", se aportan datos sobre activistas y organizaciones a los que la autora considera más innovadores, "por cuanto practican un planeamiento que es democrático, inclusivo, culturalmente diverso, flexible, de participación, y hasta a veces insurgente, y cuyo objetivo principal no es crear un "plan" sino generar un proceso político. "Historias que representan un paradigma emergente de planeamiento que tiene sus raíces en el levantamiento de la sociedad civil, y encarna una nueva definición de justicia social (…) que incluye aunque va mas allá de los problemas económicos y se vincula a problemas de marginalización, desautorización, imperialismo cultural y violencia." Y se citan una serie de ejemplos, que se agrupan en "movilizadores": Mel King, en Boston y Gilda Haas, en Los Angeles. Y "movilizaciones": la tribu de los Wik de la península del Cabo York, Australia, y la lucha por los derechos de propiedad de las tribus nativas; el departamento municipal de asuntos multiculturales, AMKA, en Frankfurt; las Madres del Este de Los Ángeles, MELA; los Presupuestos Populares, de Puerto Alegre; y el Congreso Nacional de Vecinas, NCNW, con sede en Nueva York. El capítulo rescata la necesidad de un fuerte compromiso con los valores sociales (sentido de la responsabilidad colectiva y de la ciudadanía local), que sostenga cualquier iniciativa que reclame la diferencia como valor político en nuestras ciudades. En "Posibilidades postmodernas: Cosmópolis y Planeamiento", de la Tercera parte, la argumentación se estructura en dos capítulos. En "Hacia Cosmópolis: una utopía postmoderna", se pasa revista a las políticas de la diferencia tal y como se aplican en Nueva York, París, Londres, Frankfurt, Estambul y Jerusalén, todas ellas cosmópolis según la definición normativa ("una ciudad grande en la que vive gente de variadas procedencias"), pero lejos de su propia Cosmópolis, de su "Utopía postmoderna (…) en permanente construcción". Según el comentarista, "lo más ambicioso del capítulo es, sin duda, el esfuerzo que hace por redefinir nociones como la de "justicia social", "política de la diferencia", "ciudadanía", "comunidad" e "interés publico". El segundo capítulo, "Planear hacia Cosmópolis: un nuevo paradigma", es fundamentalmente propositivo: frente a los dilemas que la diferencia puede hacer surgir en la era posmoderna, especialmente "el miedo al Otro", no sólo a nivel individual sino de la administración, plantea la necesidad de expandir el lenguaje del planeamiento -la epistemología de la multiplicidad- y expandir los horizontes políticos del planeamiento, las políticas transformadoras de la diferencia en toda su multiplicidad.
Como vemos en la cotidianidad de lo que nos rodea, y parece confirmar el libro comentado, o el trabajo de organizaciones como ATTAC y otras similares, la Utopía se refugia ahora en la marginalidad, en las acciones puntuales de los grupos sociales de vanguardia, o de las organizaciones no gubernamentales, en la ideología de los "okupas" y adheridos, en la lucha de los colectivos y pueblos oprimidos o dependientes, en la repesca juvenil de las acciones de cultura urbana, en el nuevo o naciente liderazgo de lo femenino, y quizás también y sobre todo, en el anhelo oculto de la mayoría de la gente. Pero la realidad urbana, con mayúsculas, en la que estamos inmersos, pertenece a otros. La UTOPIA de la deseable "irrealidad" urbana se acerca casi a los valores morales de la búsqueda mística, de la fe. Moradas celestiales para la mujer y el hombre en la tierra.
En definitiva, igual que otros muchos, estamos y postulamos por la consecución, de lo que Pérez de Carrera discurre y propone tal que encuentro con aquello que está más allá de la realidad aparente, pero que nos pertenece si hacemos lo necesario por conseguirlo: "Sólo puede existir lo que eres capaz de imaginar; y sólo existe lo que crees que existe. Este viejo axioma revela que el campo de la realidad está alumbrado por los prejuicios formativos, y se puede romper por el nivel de disparate de la consciencia, por la capacidad de aventura, o por la fe" (Op. cit. 15.1. )
Será, quizá es, por ello que la propuesta de realizar una macro exposición sobre Ciudad de los Poetas, sobre sus ideas, su desarrollo, su vida urbana, las acciones negativas o positivas de los agentes sociales, gestores públicos y administradores que han actuado en estos últimos treinta y cinco años, o la permanencia, recuperación y puesta en valor de su memoria utópica en el sentir colectivo, lleva tres años (2002/04), presentándose repetidamente ante las autoridades municipales, grupos políticos, y organizaciones sociales de base, sin que halla podido alcanzar aún el grado de realidad posible, y se mantenga todavía en el de "idea interesante" alabada por casi todos, pero instrumentada por ninguno. Es decir, como una virtual utopía de renacimiento cíclico.
"(...)De hecho todo lo esencial, desde el amor al arte, desde la fe a la poesía, abarca y al tiempo escapa del dominio de los sentidos convencionales" (Perez de Carrera, Op. Cit 15.14)

Epílogo oscuro

"La historia de la trama urbana está jalonada de proféticas utopías y miserables desengaños,
arropadas en el trasiego del negocio de la tierra. La ciudad de nuestro tiempo edifica sus lugares
con híbridas arquitecturas que fagotizan los lugares perpetuados por la historia, y construye los nuevos espacios para un ser enajenado por los postulados del consumo, propicio a cualquier innovación que destrone lo original y consagre el derivado en la escenografía urbana.

" (Antonio Fernández Alba. "La Ciudad Herida". Huerga & Fierro. Madrid, 2001)




UTOPIA: Irrenunciable Irrealidad

BIBLIOGRAFÍA




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